Salud

Glaucoma: una enfermedad silenciosa, pero tratable

Las consecuencias de esta afección son irreversibles, pero si se controla a tiempo, hay una alta posibilidad de preservar la visión durante el resto de la vida.

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MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO
18 MAR 2021 - 06:20 PM

El glaucoma de ángulo cerrado puede tener síntomas como dolor de cabeza o dolor ocular. // 123RF.

En estos momentos, usted podría estar desarrollando un glaucoma y no saberlo. Es una enfermedad que rara vez presenta síntomas apreciables y que, si no se trata, puede cegarlo. Destruye poco a poco las capas que protegen el nervio óptico hasta que logra afectarlo; en ese punto, el daño ya es irreparable. Por eso, es importante ir al oftalmólogo con regularidad, en especial si usted tiene familiares que hayan sufrido de esa afección.

De acuerdo con el Informe mundial sobre la visión (2020) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que al menos 76 millones de personas, entre los 40 y los 80, años sufren de glaucoma, de las cuales 6,9 millones no han recibido tratamiento. Debido a su gravedad y síntomas mínimos o nulos, el glaucoma es una de las principales causas de ceguera en el mundo. En el 2016, Colombia registraba 66 mil casos de glaucoma, según cifras del Ministerio de Salud.

¿Qué es el glaucoma?

El término se refiere a dos enfermedades oculares que tienen como denominador común el daño al nervio óptico. Se diferencian por el grado de apertura del ángulo camerular o iridocorneal (ubicado en la base del iris y la córnea); el desarrollo y la gravedad de la enfermedad serán diferentes de acuerdo con este factor.

El más conocido y común es el glaucoma de ángulo abierto, donde el espacio iridocorneal es de tamaño promedio. Aquí, la presión intraocular aumenta, por razones que aún se desconocen, una vez que la persona llega al rango de los 40 y los 45 años. Ese aumento de la presión es lo que acaba destruyendo el nervio óptico. El proceso es tan lento e indoloro que la persona no se dará cuenta hasta que la enfermedad comience a avanzar. Por lo general, tiende a perderse primero la visión periférica.

El segundo tipo es el glaucoma de ángulo cerrado, donde el espacio camerular es demasiado estrecho, lo cual impide que el humor acuoso circule adecuadamente por el ojo. Debido a la obstrucción, la presión al interior del órgano tiende a elevarse de manera repentina, afectando al nervio óptico. Este tipo de glaucoma puede tener síntomas como dolor de cabeza o dolor ocular, pero, por lo general, es igual de silencioso que el de ángulo abierto. El aumento de la presión en esta variante se considera una emergencia y debe ser tratada inmediatamente.

Detección y tratamiento

“El glaucoma es una enfermedad multifactorial y con un componente genético probable, sin causa clara, ni cura, pero posible de controlar y diagnosticar. Hay una serie de factores de riesgo que deben tenerse en cuenta a la hora de revisar al paciente y estimar la posibilidad de que la enfermedad se desarrolle en un futuro”, señala Óscar Teherán Forero médico cirujano especializado en oftalmología y con alta especialidad en glaucoma.

Según él, los principales factores son: 1) antecedentes familiares en primer grado de consanguinidad (madre, padre o hermanos con glaucoma); 2) la edad, particularmente entre los 40 y los 45 años; 3) presentar episodios de aumento de la presión intraocular; 4) el grosor de la córnea, en especial en pacientes donde es inferior a 540 micrómetros. “Uno solo de estos factores no es garantía, pero entre más se acumulen, más probable es que la enfermedad se desarrolle”, puntualiza Teherán Forero.

Igual de importante es notar que hay otras enfermedades que pueden empeorar el glaucoma (aunque no se ha demostrado que sean una causa directa de este), como la diabetes, la hipertensión, la miopía y la hipermetropía. Algunos estudios también parecen indicar que hay mayor incidencia de glaucoma en poblaciones afrodescendientes y originarias del este asiático.

En lo que respecta al diagnóstico, “debe llevarse a cabo a manos de un oftalmólogo o especialista en glaucoma. Si usted presenta factores de riesgo, debe asistir por lo menos una vez al año; si no los tiene, cada dos. Las principales herramientas utilizadas son la tomografía óptica (que mide el grosor de la capa de fibras nerviosas del ojo), el examen de campo visual (que evalúa qué tan bien funciona dicha capa) y la paquimetría (que sirve para medir el grosor de la córnea)”, puntualiza el doctor Óscar Teherán.

Una vez que se haya diagnosticado la enfermedad, se comienza con el tratamiento. Si se detecta en una fase temprana, se utilizan gotas para mantener controlada la presión del ojo. Si las gotas no funcionan, será necesario realizar uno o varios tipos de cirugía, que puede ser de láser o valerse de implantes intraoculares. El doctor Teherán enfatiza que “el glaucoma no tiene cura, pero si se detecta a tiempo y se toman las medidas necesarias, mantenerlo controlado puede ser muy fácil”.

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