Haber sido el fundador del Grupo Niche, manteniéndose como director de esta agrupación por 34 años, no es poco en la carrera musical de Jairo Varela, quien fue uno de los gestores de la identidad y la calidad de la salsa colombiana.
De sus 62 años de vida, 54 los dedicó a la música, cuando en el barrio Roma de su natal Chocó, empezó a apasionarse por los diferentes ritmos autóctonos de la región, integrando la agrupación “La Timba”, que en esencia era una dulzaina, un bongó, unas maracas y un güiro.
Un conocimiento de su música que luego, en el mundo de la salsa, no dudó en utilizarla, generando una fuerte diferencia con respecto de ese género de Puerto Rico, lo mismo que el de Nueva York.
Lo interesante, es que su talento musical lo combinó con la habilidad comercial, heredada de su abuelo, Eladio Martínez Vélez, considerado uno de los primeros industriales de raza negra en nuestro país.
Todo esto junto a la riqueza aprendida de su madre, la escritora y poeta chocoana Teresa de Jesús Martínez Arce, quien nunca se opuso a la vocación artística de su hijo. De ahí su habilidad a la hora de hacer canciones. Fue ella quien, con mucho esfuerzo económico, le regaló su primera guitarra, sin saber que sería la herramienta fundamental para que su hijo hiciera verdaderos himnos de un género foráneo pero el cual enriqueció en las últimas décadas.
NUEVOS HORIZONTES
Su infancia, hasta llegar a su juventud, la vivió en Quibdo (Chocó) siempre en contacto con sus raíces musicales, sin dejar de escuchar aquella música que llegaba a través del puerto y se extendía por los bares, discotecas y cantinas del pueblo.
Fue hacia la década de los 70 que junto a su madre se trasladó a Bogotá, en búsqueda de nuevas oportunidades, donde empezó su carrera profesional en la música, perdiendo la timidez de mostrar sus composiciones, las primeras de ellas “Difícil” y “Atrato Viajero”, ésta grabada en el tercer disco del Grupo Niche en New York, bajo el nombre de “Atrateño”.
En 1978, en la Capital del país, fundó el Grupo Niche, junto a un grupo de músicos chocoanos radicados en Bogotá, marcando una diferencia desde el principio, pues la temática de sus canciones era muy diferente a la lírica de la salsa del momento en el país.
Se dice que Varela fue uno de los primeros compositores del género que abordó de frente la problemática de los afrocolombianos, con sus raíces étnicas y sociales, sin quedarse sólo en ello, pues tuvo como particularidad el canto a la pobreza, a la exclusión y al río Atrato, aquel que lo acompañó en su niñez y juventud, que lo inspiró y el que soñaba recorrer, en búsqueda del éxito que más adelante lograría.
Pero ya con el Grupo Niche, las cosas no fueron fáciles, poco a poco empezó a ganarse un espacio con producciones como “Al Pasito”, donde incluyó canciones como Rosa Meneo, A ti Barranquilla y Tiempos de Ayer.
Fue a mediados de los años 80 que Valera, junto a su grupo, logró la consolidación al ser la primera orquesta colombiana en presentarse en el mítico Madison Square Garden de Nueva York, escenario al que todo artista quiere llegar y lograr el éxito que Niche ha obtenido.
Infaltables en el Festival Mundial de la Salsa y el Festival de la Calle Ocho de Miami, logró ser la orquesta de salsa número uno en el mundo, en momentos en que el género no pasaba por su mejor momento, con la desaparición de varios de sus máximos exponentes, tanto en Nueva York como en Puerto Rico, cunas de este ritmo que invita al baile.
GRANDES DIFICULTADES
Pero los problemas no faltaron. Justo antes de la edición de 1987 de la Feria de Cali, la mayoría de los miembros de la agrupación renunciaron al no obtener un aumento de sueldo. Varela, no sólo logró rearmar la orquesta para dicha feria, sino que le demostró a todos los que pronosticaban el final de Niche, que no estaban en lo cierto.
Es más, pocos meses más tarde lanzaría su larga duración “Tapando el hueco”, que incluía canciones que más adelante se convertirían en clásicos de la salsa, como Nuestro sueño, Cómo podré disimular, Las mujeres están de moda y un tema que le eriza la piel a todo vallecaucano: Mi Valle del Cauca. Ahí, Jairo Valera y su grupo dejan de ser la orquesta de moda en la salsa para empezar a escribir una leyenda llamada Grupo Niche.
Fue en 1989 que realizaron su primera gira de presentaciones en Europa, siendo una de las primeras agrupaciones nacionales en llegar tan lejos. Un año más tarde, planearían una gira por México, la primera en dicho país que constaría de cuatro espectáculos, pero al final se realizaron 16, con la promesa de Varela de volver lo más pronto posible.
Al final de ese año, Tito Gómez, su cantante estrella, anunció su retiro de la agrupación. Todos los medios especializados volvieron a armar la polémica, sobre el futuro incierto de la agrupación.
Él único que mantenía la serenidad era el propio Jairo Varela, quien no dudó en apostarle al talento joven, con el bogotano Carlos Alberto Cardona, más conocido como Charly Cardona.
Pese a las discusiones y debate que esto generó, el lanzamiento de “Cielo de Tambores”, el primero de Charly con el Grupo Niche, demostró que el talento de Varela no sólo estaba en su música, sino en descubrir y proyectar el talento de otros artistas, pues Charly se unía a Javier Vásquez, generando una delantera vocal envidiable en el mundo de la salsa. Vásquez ha sido el vocalista que más ha durado dentro de la orquesta, con 12 años de trayectoria.
“Cielo de tambores” hizo historia. De sus ocho canciones, cinco se convirtieron en éxitos, como “Una aventura”, “Se pareció tanto a ti”, “Busca por dentro”, “Sin sentimiento” y “Cali Ají”, otro himno para esta ciudad salsera, al igual que “Cali Pachanguero”, éxito legendario de Niche.
Charly Cardona, como era de esperarse, buscaría hacer su propia carrera como solista, saliendo del grupo en 1995, año en que Valera nuevamente le apuesta al joven talento con Willy García, quien se da a conocer con ‘Gotas de lluvia’, ‘Lo bonito y lo feo’, ‘La magia de tus besos’ y ‘Mecánico’.
La delantera vocal de García y Javier Vásquez duraría hasta el 2002, cuando juntos, deciden retirarse y fundar su orquesta Son de Cali, logrando convertirse en una de las orquestas más importantes de la primera década del nuevo milenio en Colombia.
Entre álbumes en estudio, así como recopilaciones y trabajos en vivo, son cerca de 28 producciones e innumerables éxitos que para el seguidor del género de la sala son infaltables dentro de sus colecciones.
LÍOS JURÍDICOS
Jairo Varela no estuvo exento de tener problemas con la justicia y debió pasar 34 meses prisión por el cargo de enriquecimiento ilícito.
El 6 de septiembre de 1995, la Fiscalía allanó los estudios de grabación del grupo en Cali, y meses después, el director y músico se enteró que tenía una orden de captura en su contra y fue llevado a prisión. Fueron meses difíciles para el artista, quien recobró la libertad en agosto de 1996 porque el proceso se anuló.
Sin embargo, nuevamente lo llamaron a juicio y privaron de la libertad el 5 de noviembre del siguiente año (1997). Fue condenado a seis años de cárcel por el mismo cargo de enriquecimiento ilícito. Tras 34 meses detenido, recuperó su libertad pues había cumplido con la tercera parte de su pena, a lo que se sumó su buen comportamiento, su trabajo y estudio.
