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Farándula

El padre Chucho se confiesa

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Los papeles se invirtieron. Era yo quien ‘tenía el poder’ y no pensaba desaprovecharlo por nada del mundo. Investido de sacerdote era él quien debía confesarme sus secretos. Así lo hizo.
El escenario para entrevistar en Valledupar al padre católico Jesús Hernán Orjuela o ‘Chucho’, como mejor lo conocen en Colombia, no podía ser otro que el Balneario Hurtado.
Se hizo dueño de las miradas de bañistas y curiosos. Sonreía para la lente de Vanguardia Valledupar, mientras me iba ganando la confianza para adentrarme en su intimidad. Le pregunté sobre mujeres, pero de aquellas que son bonitas y seductoras.
Hablamos de música y de las pasiones terrenales. Describirlo en una palabra es fácil: él es como la costa colombiana, alegre, talentoso, con ganas de más y con los objetivos siempre claros.
El padre ‘Chucho’ también habló de paz y de los diálogos que adelanta el Gobierno Nacional con la guerrilla de las Farc en La Habana (Cuba). Y no podía concluir su diálogo sin definir su posición sobre el homosexualismo y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Vanguardia Valledupar: ¿Cuál es su concepto sobre el homosexualismo?
Padre ‘Chucho’: Creo que la condición humana es igual, porque a veces dicen éste es de condición homosexual y pareciera que es un enfermo, que el homosexual es un enfermo. La orientación sexual sí es distinta y no es ninguna enfermedad. La institución con más respeto y el mensaje más claro y de más misericordia hacia el ser humano es la posición de la Iglesia frente a la homosexualidad.
VV.: ¿Está de acuerdo con el matrimonio entre parejas del mismo sexo?
P.C: El matrimonio es una institución que forma parte de una vida natural, de un hombre y una mujer que están llamados a procrear y es la primera célula de la sociedad, o sea una sociedad empieza a existir por la unión entre un hombre y una mujer, y esa unión trae como consecuencia un fruto que es la vida de un ser humano. Entre un hombre y otro hombre, por más amor que exista, no brota la vida, entonces no puede llevar ese calificativo de célula de la sociedad, porque la célula es la que se va reproduciendo, eso no excluye que un hombre o una mujer pueda compartir su vida con otro hombre o con otra mujer. Ese camino o esa decisión se respeta…; no puedo darles esa categoría de matrimonio, porque no hay vida entre la unión de ellos, pero tienen derechos que tenemos que respetarles.
V.V: ¿Es un hombre de carne y hueso. Está de acuerdo con que los sacerdotes tengan familias, hijos?
P.C: En la Iglesia Católica existe la posibilidad de casarse y tener hijos, se llama el diaconado. Ellos presiden los matrimonios, pueden bautizar, pero existe la decisión de seres que preferimos configurarnos más con ese buen pastor que es Cristo. Yo no me imagino a mi señora aquí reclamándome: ‘Chucho’ por favor no te vas a Valledupar, que yo y los niños te necesitamos. Tú sabes que nos haces falta. Si el Papa hoy diera la posibilidad de casarse, yo lo pensaría, porque ya es una decisión de vida.
V.V: ¿Cómo ve la juventud en Colombia, en especial en Valledupar?
P.C: Admirable. Tantos jóvenes reunidos en una iglesia, esperando a que alguien les hable de Dios. Tristemente estamos despilfarrando la riqueza de la juventud en Colombia. No estamos invirtiendo en ella. Este país debería hacer una marcha y decir: no queremos dos canales que están sacando todos los vicios más terribles y están formando a todos los jóvenes para que hagan lo que ha destruido a este país. Que bueno que existieran por lo menos cinco canales, con más posibilidades de que éste país no fuera tan manipulado por los medios.
V.V: ¿No le gusta para nada Santos?
P.C: No, para nada.
V.V: ¿Por qué no ‘comulga’ con él?
P.C: Porque creo que es una persona muy postiza. Yo hablo con autoridad. Él y su señora, María Clemencia, se comprometieron a hacer un proyecto para jóvenes en condiciones delincuenciales, se comprometieron a ayudar a esos jóvenes que estaban en el ‘infierno’ de las drogas. Fue un compromiso de ellos, pero era mientras votaban por él. Les jugó sucio a los jóvenes. Es un mentiroso, por eso no creo en él, no creo en nada de sus proyectos, detrás de todo lo que él hace se esconde es la reelección en este momento. No creo en nada de sus propuestas.
V.V: ¿Quiere decir que no cree en el proceso de paz?
P.C: No. Para mí es una payasada eso que están haciendo en Cuba. Están engañando al país. Para que haya paz que meta primero tractores, volquetas, pero no de soldados, ni de policías para que se maten con otros jóvenes campesinos que están en la guerrilla, sino trabajo en los campos y que inviertan toda la plata que están despilfarrando y todo ese manejo que hacen ahorita con la vivienda, regalando casas…; de eso tan bueno no dan tanto. Detrás de eso…; jum cuánta plata no nos quieren sacar.
V.V: ¿Tampoco gusta de Germán Vargas Lleras?
P.C: Si quiere que le de un nombre de un candidato en quien pensaría podría ser…; podría ser…; el Procurador General de la Nación (risas).
V.V: ¿Entre el Papa Francisco y Benedicto XVI, con quién se queda?
P.C: Admiro el carácter de aquel hombre que renunció a ser músico, un gran músico, reconocido a nivel mundial. Dejó su tierra, renunció a sus proyectos con toda la capacidad que tenía, para ser hombre de Dios y renunció a todos los honores de ser pontífice para dar paso a la obra del Espíritu en la obra del Papa Francisco.
V.V: ¿Entre vallenato y rock con qué se queda?
P.C: Con el vallenato.
V.V: ¿Qué piensa cuando ve a una mujer bonita, simpática, atractiva?
P.C: Lo mismo que piensa cualquier hombre…; Qué mujer tan bonita (risas).
V.V: ¿Y después qué viene de esos tres puntos suspensivos?
P.C: Muy bonita esa mujer…; (risas). Hasta ahí (carcajadas). El esposo cuando se casa también creo que le dice a su esposa: uy amor mira a esa mujer tan bonita, y le dirá: ah pues váyase con ella…;
V.V: ¿Evita leer revistas como Soho?
P.C: No. De mojigato no tengo nada y lo que tenga que leer y mirar lo miramos.
V.V: ¿A qué le suena la palabra política?
P.C: Me suena a la sabiduría para gobernar bien, pero cuando la escucho aquí en Colombia me sabe a bandido, ladrón que se aprovechan de la ignorancia del pueblo.
V.V: ¿Así de mal ve la política en Colombia. No le gustaría empezar a cambiar ese concepto, aspirando a algo?
P.C: Ya me lo propusieron. De ser gobernador de Cundinamarca, alcalde de Bogotá, hasta la Presidencia. Me dijeron unos: Padre ‘Chucho’ láncese que a usted lo elige el pueblo, son miles a donde usted va. De pronto sí me podrían elegir los colombianos, pero ya me eligió Dios y me quedo con esa elección. Sacerdote hasta la sepultura.
V.V: ¿Considera que la Iglesia Católica está perdiendo terreno en el mundo?
P.C: No creo. Pienso que el que se aleja de Dios pierde. La Iglesia Católica no es un cura o un obispo. Los que perdemos somos nosotros cuando nos alejamos de Dios. Todo ser humano tiene dos cosas, la necesidad de ser amados y la necesidad de amar. A mi me sorprende cuando hay un partido de fútbol y en Colombia se detiene, puede estar Falcao (Radamel) que me cae bien, pero todos pendejos detrás de un balón y pregunto cuándo nos vamos a detener para gritar y ver ese partido que nos está haciendo Dios a todos nosotros. No es porque sea cura, pero tanta bondad y ante esa maravilla no nos detenemos.
V.V: ¿Confía en que hay vida después de la muerte?
P.C: Claro que sí. Lo creo totalmente.

Padre Chucho. Colprensa
Padre Chucho. Colprensa
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