La presentación del fotógrafo Terry Gruber fue un recorrido por el tiempo. El neoyorquino dejó claro, durante la conferencia, que lo fundamental en las bodas no se posa ni de edita, siempre está impregnado en el aire y por ello siempre se verá bien: el sentimiento de los novios es lo que importa. Asimismo la felicidad que representa para quienes comparten con ellos esta unión de pareja.
Para Terry, la fotografía de bodas convencional sigue una línea con la cual la mayoría de fotógrafos no juega. El vestido, los anillos, el padre y la madre de la novia, la llegada al altar, la entrada triunfal de la novia, etc. Normalmente es lo que se pide, dice, pero incluso el backstage de la boda retiene los momentos más felices de la unión. Si se quiere salir de lo habitual, el fotorreportaje es lo recomendado por este experto.
Terry identificó la naturalidad dentro de las bodas como el elemento a mostrar. Las risas y la diversión en un enlace matrimonial son el resultado de esa naturalidad y por tanto las poses casi que quedan en un segundo plano. Fuera exageraciones y fuera photoshop.Por otro lado, los extravagantes retoques a las fotos matrimoniales les hacen perder su esencia. En palabras de Gruber, este recurrente fenómeno está “matando a mucha gente de la industria”.Para Gruber, cada toma depende del sentimiento que quiera mostrar el fotógrafo, y no porque él tenga la “obligación” de hacerlo. Algo sencillo como el beso, debe ser especial en cada uno, porque ninguna pose reemplazará lo que verdaderamente se siente al hacerlo con la persona amada.
DELICIAS EN MINIATURA
Peter Callahan, experto en catering, saludó al público tras un mar de aplausos. El creador de los bite foods (comida en miniatura) mostró lo mejor de compartir en pequeñas porciones. Su creación que llevó los canapés a otro nivel, muestra las infinitas posibilidades de decoración en cualquier bufete sin importar lo elegante o divertido del momento.Para Callahan “los ingredientes son el diseño” de cualquier celebración. Callahan somete la creación a su máximo nivel de locura. Dependiendo del gusto de cada comensal surgen los modelos. La personalización del espacio varía desde manzanas cubiertas en ganache y bufetes adornados con mini tostadas francesas, hasta conos de caviar. El viaje es extraordinario. Su libro “Bite by Bite” se convirtió en best seller gracias a la aparente facilidad que muestra para convertir una celebración en un inesperado trabajo . Sus recetas integran una gran variedad de elementos.
Peter Callagan, el maestro de la comida en miniatura, logra en todos los comensales la misma expresión al admirar su trabajo, “¡Oh, Dios mío!”
