Farándula


2020: un año sin toques de picó en Cartagena

Gremios culturales también se vieron afectados en 2020. Aquí un recuento sobre lo que vivieron dos de las más famosas máquinas musicales de la ciudad.

ANDREA RODRIGUEZ BARRIOS

02 de enero de 2021 10:16 AM

Cartagena, la reconocida ciudad amurallada, de calles angostas en su Centro Histórico, de un sol resplandeciente a medio día, de un turismo incansable y de fuertes tradiciones culturales y musicales, es uno de los destinos más golpeados por el COVID-19.

Precisamente, este 2020, por la pandemia, muchos gremios se vieron afectados hasta el punto de suspender eventos, bailes, fiestas, entre otras actividades que ya se habían convertido en el plan favorito de locales y visitantes cada fin de semana.

Los ‘pick ups o picós’, esos sistemas de sonido ambulantes o escaparates descomunales que cuentan con consolas, grandes amplificadores, Djs y artistas, fueron algunos de los que tuvieron que hacer un pare en sus toques y reinventarse para llevar su música a los hogares cartageneros, de forma virtual.

Pero, ¿qué hicieron sus máximos exponentes: El Rey de Rocha y El Imperio, para sobrevivir a la pandemia del 2020? El Universal habló con dos representantes de estas famosas máquinas musicales y esto fue lo que nos contaron.

REY DE ROCHA (OMR)

El Rey es considerado como el picó más representativo de la Champeta y como era de esperarse este año no fue fácil para la llamada Organización musical Rey de Rocha.

“En el marco de la pandemia lo primero que hicimos fue realizar un pare de nuestros espectáculos públicos en vivo, hablar con cada una de las personas vinculadas al picó y tratar de negociar para llegar a un mutuo acuerdo, pues ya habían compromisos pactados en meses anteriores. La idea es cumplir, por lo que nos tocó fue idear un plan estratégico para poder adaptar los toques a la virtualidad, con todas las medidas de bioseguridad para el equipo en general”, explicó Luis Marín Burgos, director OMR.

Agregó que para poder sobrellevar la pandemia y no entrar en crisis total tuvieron que realizar alianzas estratégicas con emisoras que sonaban la música de sus artistas con el fin de que sintieran un acercamiento con el picó y no se sintieran abandonados, además de las redes sociales que nunca se dejaron de utilizar como principal medio de difusión.

El IMPERIO

El Imperio es otro de los reconocidos picós de la ciudad que poco a poco ha tomado gran fuerza entre los cartageneros.

Para ellos este año no fue como lo esperaban, pues tenían varios proyectos bajo la manga, sin embargo, la pandemia truncó algunos de esos planes, pero no logró acabarlos por completo.

“El Imperio y todo su equipo tratamos de estar siempre activos con lanzamientos musicales por radio y redes sociales. Nos tocó reinventarnos a través de bailes virtuales y a pesar de que las redes siempre han sido parte fundamental de nosotros, fue algo que nunca imaginamos realizar”, comentó Harold Iriarte, uno de los creadores del picó.

Al igual que OMR, los organizadores de este picó también piensan que no ha sido fácil trabajar desde la virtualidad, pues no se siente la misma emoción de estar y gozar al lado de los seguidores, sin embargo, le dan gracias a Dios porque todos sus eventos fueron un total éxito.

LO BUENO Y LO MALO (OMR Vs IMPERIO)

Finalmente, sobre lo bueno y lo malo que vivieron las máquinas musicales con los toques virtuales, ambos empresarios dicen que no poder estar al lado de sus seguidores y no sentir esa euforia, el calor y esa sensación que pocos pueden describir, fue una de las peores experiencias que tuvieron, además de la falta de apoyo de las entidades estatales.

Por otro lado, entre lo que pueden resaltar está que, mientras pase la pandemia, podrán seguir con los eventos virtuales ya que, mucho o poco, es la única manera que tienen para sustentar al equipo de trabajo por ahora, pues les quedó claro que estos eventos también llegan al corazón de sus fanáticos.

Cabe destacar que la crisis golpea a todo un equipo. Los picós son el corazón de una red social y económica que vincula a los DJs con el público, detrás de ellos hay constructores que crean los sistemas a mano y artistas que los decoran; hay propietarios de tiendas de discos y coleccionistas de discos de vinilo, cantantes, músicos, ingenieros de sonido y artistas visuales en su nómina.

No podemos dejar de lado el equipo para transportar y ensamblar los picós y el equipo de seguridad en los eventos. Cada uno de estos es parte importante de los tan apetecidos y tradicionales bailes de picó que este año, por el COVID-19, pasaron a ser pieza importante de las redes sociales.