José María Del Castillo llegó a Cartagena con un solo propósito: ver a su tío, Raimundo Angulo Pizarro, el hombre que ha presidido por más de veinte años el Concurso Nacional de Belleza y el ser humano que lucha desde hace casi dos meses contra el COVID-19.
Y precisamente desde la oficina de Raimundo en la casa-sede del CNB, José María le dijo a El Universal que su tío fue trasladado hace nueve días desde Medihelp Services, en Castillogrande, hacia una nueva clínica. Ahora se rehabilita en Remeo Center, que está en El Cabrero.
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José María Del Castillo.//Foto: Julio Castaño - El Universal.
“Yo vine desde Bogotá con un solo propósito y es ver a mi tío. Ya llevo mucho tiempo hablando con él... bueno, ‘hablando’ es un decir... Viéndolo por videoconferencias. (...)
Él salió de Medihelp porque allá no le podían hacer las terapias y demás, todo lo que necesita para recuperarse de las secuelas de la enfermedad. La verdad, los resultados de las fisioterapias que le han hecho se ven”, asegura y explica que le están haciendo terapias neurológicas, musculares, entre otras, pero que Raimundo ya no está siendo dializado (hace apenas una semana necesitaba diálisis diarias para asistir a sus riñones) y no está conectado a un respirador artificial. (Lea también: El camino que Raimundo Angulo tiene por delante)
José se dice bastante dolido porque todo indica que no podrá cumplir el propósito con el que vino. Él mismo asegura que en la clínica no le permitieron verlo ni siquiera a través de una ventana, pese a que ya había manifestado su interés en ver a su tío -por supuesto, guardando la distancia física y todas las medidas de bioseguridad- y a que Raimundo fue ingresado a una habitación con ventana a la playa y en el primer piso, precisamente previendo que sus familiares pudieran visitarlo sin interferir con las dinámicas del personal médico y los otros pacientes.
“Los protocolos son muy estrictos y yo estoy totalmente de acuerdo con esos protocolos, pero pienso que deben también pensar en un protocolo emocional y humano, porque esa es una parte fundamental en su recuperación y en la de todos los pacientes como él, siempre y cuando no afecte la salud de ningún paciente”, enfatiza.
Sus avances
Hay que recordar que Raimundo dio positivo para COVID-19 a mediados de julio e ingresó a Medihelp Services cuando empezó padecer algo de tos y una fiebre persistente. Su salud se comprometió hasta el punto de no poder respirar por sí solo: sus pulmones y sus riñones fueron probablemente los órganos más afectados en él, un hombre diabético de 77 años. (Lea aquí: Raimundo Angulo, hospitalizado pero estable con COVID-19)
“Conversé con él por videoconferencia, ¿cómo lo noté?, lo noté como una persona... Estaba sentado, yo diría que bastante despierto. Obviamente todavía tiene problemas con sus cuerdas bucales y por eso no puede hablar, así que le pedía que no intentara hablar, sino que afirmara con la cabeza si me estaba entendiendo, lo hizo. Incluso, la conversación no duró más de un minuto y quince segundos, pero alcancé a decirle que lo extrañaba y que había venido a verlo, que me alegraba mucho verlo en ese estado y las mejorías notorias. Eso me emocionó, se me aguaron los ojos y alcancé a ver, aunque todo fue muy rápido, que a él se le aguaron los ojos”, asegura. “Aplacé el viaje, porque todavía tengo la esperanza de verlo. Yo me regresaba el sábado, pero me voy a devolver el miércoles. Tengo la esperanza que me dejen verlo así sea un minuto y guardando todas las medidas de bioseguridad”.
José María concluye la conversación diciendo que, si la salud de Raimundo sigue avanzando como hasta ahora, probablemente en una semana podrían enviarlo a su casa, para que siga con hospitalización domiciliaria. (Le puede interesar: Concurso Nacional de la Belleza cancela sus actividades del 2020)