Con voz de trovador y pluma de poeta, con la honestidad a flor de piel y las historias listas para ser contadas, Santiago Cruz explora en lo más profundo de su memoria para darse la licencia liberadora del pasado y afrontar el futuro de la mejor manera.
Y en esta oportunidad lo hace a través de su primer libro, que tras más de un año de haberse editado, el autor repasa nuevamente lo que significó esa limpieza interior que en cada uno de sus once capítulos se devela.
Con prólogo de Ricardo Silva Romero, la autobiografía de Santiago Cruz es esa vida que sin tapujos se expone a un público acostumbrado a sentirlo cercano a través de canciones, pero que ahora, muestra al ser humano con virtudes y defectos en una serie de situaciones que de alguna manera dieron rienda suelta a su inspiración.
“Diciembre, otra vez”, un título que apareció conforme se escribía, afirma el cantautor ibaguereño, y tuvo lugar luego de ver todo lo que sucedía año tras año en ese mes y que tenían trascendencia en su historia. En un momento se encontró diciendo “diciembre, otra vez”, y como pasa con las canciones, el título puede ser lo último, luego de aparecer una frase que da esa anhelada identidad.
Afirma casi convencido de que este libro es primeramente una consecuencia de su crisis de los 40, porque se siente en esa edad en la que se pueden decir muchas cosas, de otra parte, todo el ejercicio creativo de su carrera ha sido una gestión emocional y en esta obra se fue un poco más profundo, entiende el valor terapéutico de la escritura y sintió que había episodios para gestionar más allá de los cuatro minutos de las canciones.
De otra parte, hace varios años una persona ligada al mundo de los libros le había dicho, “usted tiene un rollo para contar, cuéntelo”, sin embargo, la decisión no llegaba hasta que aparecieron dos disparadores. El primero, durante un curso personal cuando en una conferencia recomendaban escribir porque podrían beneficiarse terceros; el otro tuvo lugar en la lectura de “El cantautor de las cuatro dimensiones”, donde el autor anima a darse la oportunidad de explorar en otros formatos.

La creación
Las 244 páginas de “Diciembre, otra vez” no se dimensionaron en su génesis como un libro, la escritura iba de una historia a otra, en el camino tomaron forma cuatro o cinco de los once capítulos y Santiago decidió presentárselos a su amigo Daniel Álvarez, quien no dudó en decirle que terminara, porque de seguro allí había algo interesante. Y lo terminó.
Ese reencuentro con el pasado empezó de diciembre de 2019 a febrero de 2020, en la prepandemia, y la última parte llegó en diciembre de 2020 hasta febrero de 2021, ahora entiende que le costaba trabajo hacer las paces con la idea de que estaba haciendo un libro, una labor que le parecía lejana y le miraba con respeto, le costó conciliar con el “síndrome de impostor”, que al final en todos los seres humanos puede estar.
Esta sensación volvió recientemente al entrar en otro proyecto, se ha conciliado con el arte en sus más diversas dimensiones y creó una película, hubo dudas, pero entendió que era su subconsciente saboteándolo con la pregunta, ¿qué película va a escribir usted? Superado el escollo que era él mismo, el trabajo encontró su rumbo.
El encuentro sanador
A medida que surgían recuerdos, aparecían capítulos, un proceso que hoy define como sanador, y advierte que en enero de 2021 se sentó durante tres tardes a leerle el libro a Fabiola Vélez, su mamá, y esos momentos confrontantes para ella, terminaron en un ejercicio liberador.
Reconoce que le preocupaba ella, también su hermana María Paula. Ahora, tras la publicación, se han venido consecuencias con la familia paterna, pero era su verdad y allí reconoce que la sociedad se ha permeado por el “qué dirán”, siempre escondiendo el mugre debajo de la alfombra, sin embargo, aclara que esto lo hizo por sus hijos, Violeta y Salvador merecían una historia sana, para que vivan sin secretos.
“Diciembre, otra vez” aborda la identidad de todos los protagonistas, con nombres y apellidos, pero desde el cariño y el respeto, el autor no permitió que el juicio nublara la crónica y por tanto hasta quienes no fueron amables con él, se tocaron sin rencor, además, hay espacios en los que deja claro que pudo ser su percepción la que primó.
Sin ser víctima ni héroe, Santiago Cruz volvió poesía las derrotas, como se lo insinuó alguien a través de las redes sociales, por eso se considera un enamorado del fracaso, lo considera parte del proceso, se declara enamorado de las esquinas oscuras de la gente, a su parecer esto humaniza todo.
Una carga emotiva rodea cada episodio, se tratan las adicciones, drogas, alcohol, indirectamente el narcotráfico, y es por esto que el más triste para Santiago lo representó la muerte de Germán Cruz, su padre, un duelo que se extiende cuando ve a sus hijos y piensa lo feliz que sería el abuelo con ellos. Mientras que la felicidad estuvo marcada por la historia de su álbum “Cruce de caminos” con el resultado de esa apuesta final y la llegada de María Paz, su esposa, como comprensión de las relaciones de pareja.
El más desafortunado, el tuit que lanzó en 2013 luego de la muerte de Diomedes Díaz, que le hizo entender la visibilidad y vulnerabilidad que dan las redes, pero su redención al respecto estuvo en el pequeño instante compartido con Martín Elías de quien recibió una sonrisa conciliadora. De este suceso fue mucho lo que aprendió.
Escribir este libro no supuso titubeos, afirma que él se llama en el escenario como lo bautizaron sus padres y como se describe en su documento de identidad, es Santiago Cruz, es su nombre y no es nadie más y lo que es en una presentación es consecuencia de todo lo vivido, entonces no había preocupaciones con respecto a lo allí consignado.
Sin parecer pretencioso, siempre consideró interesante mostrarse tal cual es, y afirma que si se logra quitar el elemento de juicio, incluso de su propia historia, puede ser sanador, de otra parte, en el libro se devela la inspiración de muchas canciones.
No teme a los diciembres. Después de escribir la obra Santiago tuvo una conciencia muy grande sobre lo que iba a suceder, en el fin de 2022 fue un poco distinto, aunque tuvieron una muerte cercana, pero asegura que ya quiere quitarle esa carga emocional al mes.
