Gaten Matarazzo, reconocido mundialmente por interpretar a Dustin Henderson en Stranger Things, habló en el pódcast Podcrushed sobre sus inicios en el teatro, la química con Joe Keery y las emociones que le genera el final de la serie que marcó su carrera.

Desde muy pequeño, Matarazzo encontró en Broadway su primera vocación. “El teatro fue mi primer amor”, recordó, al mencionar obras como Les Misérables, Sweeney Todd y Dear Evan Hansen. Su transición a la televisión ocurrió casi por accidente: tras dejar Les Miz a los 12 años para enfocarse en los estudios, la audición para Stranger Things llegó de inmediato. “La idea de dejar de actuar era aterradora. Ahí entendí que no podía hacer otra cosa”, confesó.
Su proceso de audición fue relativamente estándar, aunque en las últimas etapas los productores evaluaban incluso a los padres de los finalistas. “Buscaban niños capaces de soportar la presión y familias que estuvieran ahí por las razones correctas”, explicó. Los guiones reales nunca se entregaron; solo recibieron escenas de prueba y un extenso “look book”.
Uno de los aspectos más entrañables de la serie, la dupla Dustin-Steve, surgió por casualidad. “En la segunda temporada no sabían qué hacer con algunos personajes. Dustin necesitaba un aventón y Steve tenía carro. Así nos juntaron”, relató. El vínculo con Joe Keery se convirtió en una de las relaciones más queridas por los fans y también fuera de cámara. “Joe pasó de ser el hermano mayor cool a un amigo de verdad”.
Durante la conversación, Matarazzo compartió anécdotas del rodaje, como las largas jornadas con maquillaje, sangre falsa y el incómodo brillo labial que simulaba sudor. También recordó su icónica escena musical en la tercera temporada. “Pensé que arruinaría todo. Solo funcionó porque la temporada ya era excéntrica de por sí”, admitió entre risas.
Matarazzo reveló sus pensamientos sobre el final de Stranger Things
Al hablar del final de la serie, el actor aseguró que esta última temporada exige un trabajo emocional más profundo. “Dustin atraviesa un duelo muy fuerte. Los guionistas quisieron mostrar el dolor de manera cruda y realista”. Sobre el cierre, fue contundente: “Después de leer el guion final, sentí que era el cierre correcto. La lectura de mesa fue muy emotiva y, para colmo, coincidió con mi cumpleaños”.
Con 23 años, Matarazzo mira al futuro con mezcla de temor y entusiasmo. “Es la primera vez en mucho tiempo que mi agenda está abierta. Da miedo, pero también es emocionante”. En lo personal, destacó la estabilidad que le da su entorno familiar y su relación, que mantiene desde los 15 años.
Al final, dejó un consejo para los jóvenes actores diciendo que deben empezar por el teatro comunitario y cuidar la salud mental desde temprano. “Si pudiera volver a mis 12, me diría que pensara en la terapia antes. No hay que esperar a sentirse mal para buscar ayuda”.

