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Katia Semancaritt: la historia de la cartagenera que deslumbra en Netflix

Katia Semancaritt interpreta a Francy en ‘María la Caprichosa’ y cuenta a El Universal su camino entre Cartagena, Panamá y su crecimiento artístico.

Katia Semancaritt: la historia de la cartagenera que deslumbra en Netflix

Katia Semancaritt y la ruta que la llevó a descubrir su vocación. // Cortesía

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Katia Semancaritt habla como quien ha cruzado mares interiores. Su voz, atravesada por el Caribe, Panamá y Bogotá, no se acomoda en una sola orilla. “Soy cartagenera”, dice con firmeza y orgullo, aunque sonríe cuando recuerda que la vida la volvió también colombo-panameña. A los 20 años dejó su ciudad natal siguiendo a su madre y a ese impulso impreciso que suele llamarse destino. “El arte, muchas cosas me llevaron a Panamá”, confiesa. Allí actuó por primera vez, allí fue modelo, bailarina, ingeniera y también empezó a entender que el escenario la estaba esperando desde siempre.

Katia Semancaritt y la ruta que la llevó a descubrir su vocación. // Cortesía
Katia Semancaritt y la ruta que la llevó a descubrir su vocación. // Cortesía

Hoy, con 34 años, mira atrás y reconoce las señales, la niña que iba al colegio más por los ensayos que por las materias, la adolescente que entró a la universidad para inscribirse en teatro, la joven que danzaba en el folclor, modelaba y gozaba en el Carnaval de Barranquilla. “Ahora entiendo que siempre fui artista (...) yo me sentía como pez en el agua”, recuerda. Después vino Ekobios, la disciplina del cuerpo, el ballet, el descubrimiento: “Ahí empecé a descubrirme también como artista”.

En Panamá estudió ingeniería comercial —una decisión práctica, ajena a la intuición— mientras seguía aferrándose al teatro universitario. Su primer casting llegó casi por accidente. “Yo decía: ‘pero yo no soy actriz’”, cuenta entre risas, se trataba de la película ‘Sal si puedes’. Le pusieron un texto, le pidieron sabor caribe y al día siguiente la llamaron de nuevo. Horas después tenía el papel. “No tenía la magnitud de lo que me estaba metiendo… para mí era divertido”, admite.

Katia Semancaritt y la ruta que la llevó a descubrir su vocación. // Cortesía
Katia Semancaritt y la ruta que la llevó a descubrir su vocación. // Cortesía

La vida corporativa, sin embargo, no tardó en asfixiarla. Convertida en gerente de una cadena de farmacias, se descubrió triste. “Yo no creo que haya venido al mundo a llorar todos los días y a no querer ir a trabajar”, se dijo. Renunció, se liquidó, y se fue a Bogotá a estudiar actuación. Su madre pensó que estaba loca. Ella respondió con humor: “Dime quién no está loco en este mundo”. Quizá ese sentir, esa aceptación de la ‘locura’ como un ‘motor’ para ir por sus sueños es lo que la llevó hoy a brillar en Netflix.

Katia Semancaritt en ‘María, la caprichosa’

En medio de ese trabajo duro y ese compromiso con lo que quería para su futuro, llegó la audición que cambiaría el rumbo: ‘María la Caprichosa’. Katia no lo sabía entonces, pero ese casting grabado con su propio acento —no con el paisa que pedían— iba a abrirle la puerta a Netflix. “Mandemos el casting con quién soy”, le dijo a su mánager cuando sentía que el acento paisa no estaba saliendo como debía, se arriesgó y lo envió con su acento que ella describe como ‘extraño’: una mezcla de costa, de Panamá y de sus orígenes lejanos. Al día siguiente recibió la llamada: “Nos ganamos el personaje en ‘María la Caprichosa’”. Aún recuerda la sensación, no lo podía creer, lo había logrado. “Yo decía: ‘no te lo puedo creer’”.

Define su camino con una metáfora que la retrata: “Yo me considero ingeniera de mis sueños”. Habla de procesos, de cimientos, de volver a levantar la obra cuando se cae. “Ser actor no es mostrarse, ser actor es conectar con la audiencia y transmitir un mensaje con responsabilidad”, afirma. Por eso, Francy su personaje en la serie, le quedó tan cerca de la piel.

Francy es una mujer marcada por la violencia, el desplazamiento y la lucha diaria. Katia la construyó desde la memoria propia. “No tengo otra herramienta que darle a mi personaje que mis experiencias, mi cuerpo, mis emociones”. Y se remonta a su infancia en barrios populares de Cartagena: las bicicletas prestadas, los mangos robados de los árboles, la abuela protegiendo a la familia del ruido del entorno. “Cada vez que pienso que no voy a poder digo: ‘¿de dónde vienes, Kati?’”.

Esa capacidad de sentir en su propia piel las humillaciones, el dolor y el despreció recibido por su personaje logró hacer llorar a más de uno en ‘María la caprichosa’. Ser actriz, definitivamente, es sentir como Katia.

En pantalla, Francy evoluciona, y se reinventa. Katia sonríe al notarlo: “Esa misma fuerza que tuvo Katia para decir ‘me voy a luchar por mis sueños’, la tuvo su personaje para sobrevivir”. Le puede interesar: Marggy Selene, la cartagenera que cautiva en ‘María, la caprichosa’ de Netflix

Katia Semancaritt y la ruta que la llevó a descubrir su vocación. // Cortesía
Katia Semancaritt y la ruta que la llevó a descubrir su vocación. // Cortesía

Habla sin grandilocuencias, como quien sigue caminando a pesar del reconocimiento que ha obtenido. Es autentica, valiente y comprometida. Repite que todo es aprendizaje, que el miedo viaja en el pecho pero no en los pies. Katia Semancaritt no llegó a ‘María la Caprichosa’ por azar, la construyó, paso a paso, como una ingeniera del alma, levantando con paciencia la arquitectura invisible de un sueño que hoy, finalmente, se deja ver en la pantalla.

Sin duda, Katia seguirá transmitiendo emociones a su público con sus actuaciones, enamorando a la audiencia con su elocuencia, su pasión y su noble forma de ver la vida con ojos soñadores.

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