El trajín de la filmación de varias escenas en Playa Blanca dejó exhausto al actor Terence Hill. Tanto, que al regresar a su hotel en el Centro Histórico se percató de que había olvidado una tula azul. No era solo ropa: dentro estaban sus guiones, documentos y miles de dólares. La tranquilidad del actor italiano no regresó por un milagro, sino de las manos de un joven chocoano que, tras cruzar el mar en lancha, le devolvió su “tesoro” intacto.

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El UniversalEl gesto de honestidad del extra —quien interpretaba a un esclavo— no fue en vano: le valió un abrazo de agradecimiento de la leyenda del cine y los recursos para comprar la casa donde ubicó a su familia.
“Si no crees lo que te voy a decir, puedes preguntarle a Salvo Basile; él te hablará mejor que yo. A él le debo mucho, de él aprendí el valor de la honestidad”, relata Elías Murillo Caicedo, el protagonista de aquella anécdota. A sus 79 años, atiende hoy un quiosco de madera en la terraza de su casa, en la famosa trocha del barrio Nelson Mandela de Cartagena, donde ejerce el oficio de zapatero desde hace 16 años.
Elías, oriundo del Chocó, llegó al “Corralito de Piedra” cuando tenía 10 años. Aquí creció y aprendió su oficio. Además de remendar suelas, colocar puntillas y tinturar cuero, se define como un actor empírico. Su historia cambió en 1969, cuando el reconocido actor italocolombiano Salvo Basile llegó a su puesto de trabajo en el Centro Histórico buscando personas con características especiales para participar como extras en la icónica película Queimada.

Elías aceptó el reto, dejó su remontadora de calzado a cargo de un amigo y exploró una nueva faceta. “Todo fue una experiencia maravillosa. Mi función era interpretar a un esclavo fugitivo rebelde que luchaba contra los blancos. Allí conocí al protagonista, Marlon Brando, a Evaristo Márquez y a grandes directores como Gillo Pontecorvo”, recuerda.
Cuenta que ganaba 500 pesos por día, lo que en esa época era una fortuna que le permitía sostener a su familia y ahorrar. Aunque no recuerda cuánto tiempo duró la filmación, destaca que aprendió algunas palabras en italiano y atesora la historia de su abuela Génova, quien llegó desde Europa por el Pacífico durante la fiebre del oro.
Una tula con dólares y la historia del discípulo de Salvo Basile
Elías se convirtió en discípulo de Salvo Basile. La confianza era tal que el zapatero lo consideraba su “padrino” cinematográfico, pues lo recomendaba para cada proyecto fílmico en Cartagena. Una de esas oportunidades llegó en 1974, durante el rodaje de Dos misioneros rebeldes. En esta ocasión, el chocoano logró codearse con las leyendas Terence Hill y Bud Spencer, participando incluso en escenas de acrobacias.
Lo más curioso ocurrió en Playa Blanca. Tras culminar una jornada y regresar al hotel, Terence Hill notó la pérdida de su tula azul. Al enterarse, la voluntad de Elías lo impulsó a emprender la búsqueda: volvió a Playa Blanca en lancha, encontró la maleta y regresó a entregarla. Hill, emocionado, la abrió frente a él. Además de guiones, había fajos de dólares. El actor lo miró a los ojos y le regaló varios paquetes de billetes.
“Yo, ignorante de la cantidad de dólares que me entregó el ‘flaco’, porque de vaina conocía los billetes colombianos y no eran más que de cincuenta, diez y veinte pesos. Madrugué a una casa de cambio. Cuando vi tanta plata me sorprendí; eran muchísimos billetes rosados de 100 pesos, el monto fue de $35 mil pesos. Yo salté de la emoción y le di las gracias a Dios porque me puso a alguien para cumplir mi sueño, porque compré un lote en el barrio 13 de Junio y construí la casa para mi familia. Por eso digo que todo se lo debo a Salvo Basile; él siempre me recalcó que fuera leal, serio y honrado”, sostiene Elías.
Del cine a la realidad de la trocha
Hoy, en el taller frente a su casa en Nelson Mandela, remienda suelas de botas viejas y sandalias que no han sido reclamadas por sus dueños. Dice hacer inversión de tiempo en el trabajo, pero la gente no los retira. En ratos libres toma su celular e ingresa a las plataformas digitales para revivir con nostalgia el pasado compartido con estrellas del cine. Pocos imaginan que este hombre guarda anécdotas con Gillo Pontecorvo, Franco Nero o Bud Spencer, no por haberles arreglado los zapatos, sino por haber compartido con ellos durante su estadía en Cartagena.
A sus 79 años, Elías revela su propio guion de vida. Durante 40 años ocupó un espacio público en el sector de La Matuna en los andenes del edificio City Bank, el cual despejó tras recibir una compensación económica por las obras de construcción de las vías de Transcaribe.
Hace dos décadas se separó de su esposa y madre de sus 6 hijos. Cuenta que después le ‘mal vendieron’ la casa que consiguió con lealtad y se trasladó a Nelson Mandela, donde su “película” aun no termina. La vida de este chocoano no transcurre en alfombra roja, sino en una calle que apenas hace un año y medio fue pavimentada y dejó de ser un lodazal con lo que, espera, lleguen más clientes. En una jornada buena puede ganar 60 mil pesos; en los días difíciles, entre 20 y 30 mil. Conserva una clientela fiel de funcionarios y vecinos que confían en su trabajo, tal como lo hizo Basile. Elías no cobra domicilio, pero sus clientes, en agradecimiento, le dan un apoyo extra, reconociendo el ejemplo de honestidad que impone en el rodaje de su propia vida.
Hace 15 días habló con Salvo, fue en un sueño
Elías, quien mantenía una relación amistosa con Salvo, al enterarse a través de la noticias sobre su muerte, reconstruyó el sueño que hace 15 días tuvo con él. “En el sueño me citó al edificio donde vive, cerca a los alcatraces, pero que tenía que ir a eso de las 5 de la mañana para hablar con él antes que empezara su acostumbrado recorrido de caminar, trotar o manejar bicicleta.
Al llegar allí me estaba esperando sentado en el andén, se puso contento al verme, nos saludamos, me preguntó por mi familia y salimos a caminar cerca de las murallas. Cuando estábamos llegando a la calle Gastelbondo, miré a un lado y noté que se desapareció, no supe más hasta ahora que me enteré de su fallecimiento cuando escuchaba la radio”.