En una sala donde aún resuena el eco del acordeón, José David Caraballo habla con la serenidad de quien tiene claro su camino. Tiene 19 años, pero sobre sus hombros carga una historia que comenzó mucho antes de aprender a escribir su nombre. Hoy no solo es el primer rey juvenil del Festival de la Leyenda Vallenata por Bolívar: también inicia una nueva etapa musical junto al cantante Juan Diego Simancas, en una agrupación que promete dejar huella en el vallenato que se hace desde Cartagena de Indias.

José David recuerda con precisión el momento en que todo comenzó. Tenía apenas cuatro años cuando se quedaba hipnotizado viendo a Silvestre Dangond en tarima junto a su acordeonero, Juancho De la Espriella. No era solo la música: era la energía, el movimiento, la manera en que Juancho abría y cerraba el acordeón como si respirara con él.
“Desde ese momento dije que el acordeón era lo mío”, cuenta. Mientras otros niños jugaban, él pedía escuchar vallenato. Mientras otros corrían en el recreo, él adelantaba tareas en la biblioteca para tener tiempo de practicar.
Su primer maestro confió en él cuando apenas era un niño y fueron llegando más manos que también lo han apoyaron en el camino.
Ser rey vallenato no fue un logro inmediato. Participó siete veces en el Festival, en categorías infantil y juvenil. En la infantil llegó a semifinales. En la juvenil luchó durante tres años sin éxito. “Le dije a mi mamá que ya no quería seguir”, confiesa.

Pero su madre, que ha sido su mánager, crítica y fan número uno, no lo dejó rendirse. En 2024 volvió a intentarlo y ganó la corona juvenil para Bolívar. Ese triunfo no solo fue personal sino que fue un mensaje para los jóvenes que dudan.
“Los sueños sí se logran, pero hay que perseverar”, dice su mamá Carmen Alicia Aguilar.
La carrera de José David no se ha limitado a los escenarios locales. Ha representado a Cartagena en Miami, participó en festivales latinos y también en escenarios internacionales. Incluso fue invitado por Hohner a conocer su fábrica de acordeones en Alemania.
Ha compartido con referentes como Carlos Vives, Peter Manjarrés y Poncho Zuleta. Cada encuentro ha sido una escuela. “Lo que más disfruto es conocer personas de diferentes culturas y que se enamoren del vallenato”, asegura.
Juan Diego Simancas y Juan David Caraballo
Ahora comienza un capítulo distinto. Desde enero del año pasado se unió al cantante Juan Diego Simancas, de 22 años, a quien conoció en el colegio y reencontró en la universidad. Simancas es abogado, pero su pasión por la música lo lleva por el mismo rumbo de José David.
Juntos ya han tenido presentaciones con la Alcaldía de Cartagena, en la Plaza de la Aduana y en distintos escenarios de la ciudad. También ganaron un festival universitario. El siguiente paso es ambicioso, pero también digno de su camino, van a grabar un EP con canciones propias.

“Queremos crear nuestro catálogo musical. Nunca vamos a dejar de tocar clásicos del Binomio de Oro o Jorge Oñate, pero es importante dejar nuestra huella”, afirma José David.
Ya tienen canciones listas, pero siguen buscando más. Ahora están abiertos a recibir propuestas de jóvenes compositores. Buscan temas variados: movidos, pegajosos, sentimentales, pero con identidad.
No tienen fecha de lanzamiento. Prefieren esperar hasta que todo esté perfecto.
José David y Juan Diego prometen quedarse en la escena musical por mucho tiempo cautivando a cada oyente y llevando sus raíces a cada rincón del mundo.

