Tiene la cara colorida y desfigurada. Es un autorretrato hecho por el mismo Juanes, de quien pocos saben que además de hacer música es un apasionado dibujante. El dibujo parece seguir la técnica del retrato deconstruido, donde el rostro se compone a partir de pedazos. Llama la atención que si algo se conserva intacto en la pintura son los ojos, como si la mirada profunda y detallada de la realidad siempre estuviese ahí dispuesta a contemplar. El mismo Juanes ha dicho que el recurso del retrato no es gratuito, y que trata de dejar al descubierto su dualidad como artista y como persona, es decir como Juanes y como Teban.
Este retrato es la portada de JuanesTeban, el 12º álbum de estudio de Juanes que se estrenó el 6 de marzo con 16 canciones, siendo uno de los trabajos discográficos más esperados para este año. Juanes se atrevió a convertir sus ilustraciones en las portadas de varias canciones del disco, siendo la primera vez que sus creaciones se incluyen dentro de la propuesta creativa. Lea también: Juanes retoma sus raíces y vuelve al thrash metal
Un álbum lleno de conceptos
Este álbum es ante todo profundamente conceptual. Juanes lo relaciona con un caleidoscopio, aquel instrumento óptico de forma cilíndrica que contiene espejos angulados y objetos en su interior y cuya visión es un espectáculo colorido.

“Es como un caleidoscopio de mis distintos estados de ánimo: alegría, entusiasmo, melancolía. Canalizar mis sentimientos en estas canciones le da propósito a mi vida”, ahonda en la biografía del álbum.
Las colaboraciones con artistas como Rawayana (Timelapse de Sol), Mon Laferte (Vuelve), Bomba Estéreo (Muérdeme) y Vivir Quintana (Humano) enriquecen la sonoridad del disco y lo hacen tan disfrutable como una tarde frente a un mar en calma. No por nada, los videos del álbum fueron grabados en Costa Rica, dándole ese toque costero de arena y sol.

La conceptualización fue coproducción de Nico Cotton y Juanes, quienes siempre visionaron el trabajo como una fusión entre las partes más contrarias de Juanes Esteban. La luz muchas veces contrariada por la oscuridad, la espiritualidad frente a un mundo frenético y la melancolía servida en el mismo plato del optimismo desenfrenado. Lea también: Un “ratico” en la vida de Juanes
“Yo creo que al final todos nos contrastamos mucho. Para mí es imposible pensar que todo el día tengo que estar de una manera, como en un mismo estado de ánimo, es inevitable. Yo paso de un lado a otro”, explicó en conversación con Viernes.
La fusión entre cumbia y rock, pop y bambuco lo hacen un disco brillante y muy rico. Una noche contigo es la puerta de entrada al disco, una canción apasionada frente a un amor que para el artista se siente como un milagro. La primera línea “Yo no te andaba buscando y sin querer te encontré” resulta casi como un reflejo del célebre poema de Julio Cortázar en Rayuela, “Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.
Ese coqueteo poético se suma a los arreglos de guitarras de Davide Rossi, violinista, arreglista y compositor, conocido además de su extensa trayectoria por hacer la mayoría de los arreglos de cuerdas de Coldplay.
Juanes sufrió en septiembre del año pasado la muerte de su madre, doña Alicia Vásquez, a los 95 años. Tras un duelo que mantuvo en privado, compuso Madre, la última canción y la que le da un cierre emocional al álbum con un tema que más que ser de lamento se convierte en una dedicatoria amorosa; una semblanza de un hijo agradecido. “Y aunque mi alma sigue herida, te digo, madre linda, no esperes que me rinda, toda la luz que me brinda”, es el coro.
A pocos meses de una gira prometedora, Juanes nos regala un disco maravilloso. Dieciséis temas hacen parte de este cancionero entrañable que activa la nostalgia de quienes siguen desde hace años al rockstar colombiano, mientras despierta nuevas sensaciones propias de los ritmos modernos a los que Juanes no da la espalda; antes bien, los invita a dialogar con su universo sonoro, algo que solo puede lograr un artista de su tamaño.

