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Karishna Tapia, la cartagenera que conquista las pasarelas de Milán

Esta joven creadora visual de Cartagena, actriz y modelo acaba de lucirse en las pasarelas de Milán, Italia, con diseños de belleza artística ancestral.

Karishna Tapia, la cartagenera que conquista las pasarelas de Milán

Karishna Tapia Castillo, de Cartagena, es actriz, creadora visual, modelo y diseñadora; participó con éxito en la pasarela de Milán. //mateo Banffi - Fabio Furlotti

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Karishna Tapia Castillo (Cartagena, 1998) acaba de brillar con luz propia en las pasarelas de Milán. Sus colores y diseños evocan identidades ancestrales, hasta el punto que bailó cumbia en un instante de su desfile para que sus telas volaran. Nació en Cartagena el 11 de abril de 1998, está próxima a cumplir 28 años. Es maestra en Artes Escénicas de Unibac. Tiene un diplomado en Educación Artística y cursa, con beca, la Maestría en Comunicación Corporativa en la Universidad de Antioquia.

Su trayectoria combina lenguajes creativos: maestra, actriz, creadora visual y modelo nacional desde 2012. Su trabajo ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el premio a Mejor video conceptual por Spectral, realizado junto al equipo del Laboratorio Mutar, bajo su dirección. Este galardón fue otorgado por la Red Audiovisual de la Alcaldía de Medellín y la Universidad de Antioquia. También es fundadora de Cherry Wine, una marca de moda lenta y joyería artesanal que integra proyectos audiovisuales y performáticos con un enfoque conceptual y simbólico.

En el ámbito internacional ha participado en proyectos fotográficos y de dirección visual en Milán, experiencia que ha ampliado su proyección artística. En Facetas conversamos con la joven artista durante su paso por Milán.

¿Cómo te iniciaste en el arte?

-El arte siempre ha sido mi manera de habitar el mundo. Era una niña muy callada que creaba escenas, personajes y universos paralelos. Como la mayor entre muchos hermanos y primos, casi siempre terminaba dirigiendo esos juegos, sin saber que ya practicaba algo cercano al teatro. Mi mamá, artesana en el Centro Histórico de Cartagena, me enseñó a materializar ideas, a construir mundos con objetos y vestuarios hechos a mano. Las flores y el mar se volvieron símbolos de fortaleza y refugio: la ternura de la flor, la fuerza de la corriente, la expansión de la imaginación. Ese universo etéreo es la raíz de mi trabajo visual y performático. A los 14 años comencé a modelar para trabajar mi timidez, y en 2016 ingresé a Unibac a estudiar Artes Escénicas gracias a una beca del IPCC. Desde entonces exploro cómo combinar cuerpo, imagen, vestuario y sonido para contar historias propias.

Karishna Tapia, la cartagenera que conquista las pasarelas de Milán. //Foto: Cortesía.
Karishna Tapia, la cartagenera que conquista las pasarelas de Milán. //Foto: Cortesía.

¿Qué ambiente cultural tuviste en casa?

-Crecí entre San Diego y Getsemaní. En mi casa siempre estuve rodeada de CD de música, películas y conversaciones con críticas filosóficas, y eso me influyó desde temprano: aprendí a observar. También crecí entre artesanías y un ambiente donde la creatividad era parte de la vida cotidiana. Mis padres disfrutaban y apoyaban nuestra vocación artística. Recuerdo que cuando veía videoclips musicales o películas sentía un deseo profundo de ser parte de ese mundo. Una vez le pregunté a mi hermana mayor cómo hacía uno para entrar dentro de la pantalla. Vivir en el Centro Histórico también me acercó mucho al arte. Asistía a eventos culturales y muchas veces veía rodajes de producciones que se hacían en la ciudad. Recuerdo el Callejón Angosto, una de las primeras calles decoradas del Centro, donde se han realizado muchas grabaciones. Ver esos equipos de filmación tan cerca despertó mi curiosidad por ese universo creativo. Con el paso de los años mi familia tuvo que mudarse de esa zona, pero esa relación temprana con el Centro y su vida cultural sigue siendo una parte importante de mi memoria. La pérdida de mi papá durante la pandemia y la de mi hermano mayor, años antes, me hicieron asumir responsabilidades desde muy joven. También me enseñaron que el arte puede ser un refugio, un motor y un camino propio.

¿Qué personas, familiares o maestros te guiaron en el arte, el teatro y el modelaje?

-Cada maestro dejó su huella. Muchos trabajaban desde referencias caribeñas, memoria y sensibilidad corporal, enseñándome a crear desde lo orgánico. Aún utilizo algunos de sus métodos en mi entrenamiento actoral como la dilatación. Mi familia y amigos, en especial, Gabriel. Fueron guía y apoyo constante, y mis primeras experiencias en modelaje me enseñaron un lenguaje propio de expresión.

¿Qué huellas dejó la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac) en ti?

-Unibac me dio herramientas para entenderme y expresar lo que imaginaba. Fue un espacio para experimentar, mezclar cuerpo, música, imagen y vestuario. También permitió conocer a otros artistas con quienes compartimos ganas de crear y romper moldes.

Karishna Tapia: de Cartagena a las pasarelas de Milán. //Foto: Cortesía.
Karishna Tapia: de Cartagena a las pasarelas de Milán. //Foto: Cortesía.

Karishna Tapia: de Cartagena a las pasarelas de Milán

¿Cómo llegaste a Milán y cuál es tu antecedente en el modelaje en Colombia?

-Llegué a Milán buscando oportunidades para crecer como artista. Mi trayectoria combina trabajo como maestra de artes escénicas, creadora visual y modelo desde 2012, con el modelaje me he reconectado. Esto me ha permitido integrar distintas disciplinas y asumir proyectos desde la conceptualización hasta la producción. En Milán he colaborado en proyectos fotográficos, desfilé en pasarelas de la Fashion Week, aprendí nuevas formas de trabajar y construí conexiones profesionales valiosas. Cada experiencia ha fortalecido mi visión y me ha mostrado hasta dónde podemos llegar con fe y disciplina.

¿Qué presentaste en la pasarela de Milán?

-Mi outfit presentado en Milán por Liliana Cräcium está tejido a mano por mujeres de Sicilia y Cerdeña. Las telas tienen cientos de años de historia, muestran figuras geométricas sagradas que representan animales con los que las hicieron, fuerza, protección y memoria viva del pueblo romaní y diasí. Presenté un vestido de Waletty Label, pieza larga de seda estampada en flores y aplicaciones artesanales en la parte superior. Me pareció un diseño muy cercano a mi estilo, con el que pude hacer algunos movimientos de cumbia en la pasarela para exhibirlo, algo que gustó mucho al público.

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