El testimonio de Juan Ricardo Lozano, conocido como Alerta, ha reaparecido en el debate público colombiano como una de las primeras voces que denunciaron —hace años— presuntas prácticas de acoso sexual y abuso laboral al interior de Caracol Televisión.
Sus declaraciones resurgen en un momento crítico para el canal: tras las recientes denuncias contra presentadores y periodistas de alto perfil, distintas voces y organismos han puesto el foco sobre una cultura de silencio y encubrimiento dentro de uno de los medios más poderosos del país.
¿Cuál es el escándalo de acoso de Caracol Televisión?
En las últimas semanas, Caracol Televisión ha enfrentado una crisis de reputación alimentada por múltiples denuncias de acoso sexual dentro de su estructura laboral. El canal confirmó la salida de dos presentadores tras señalamientos públicos y anunció investigaciones tanto internas como externas para responder a estos casos.
La presión pública y mediática ha crecido, reforzada por movimientos sociales como #YoTeCreoColega y #MeTooColombia, que han impulsado que mujeres periodistas y colaboradoras compartan experiencias de violencia basada en género en espacios laborales y comunicativos. Lea: La drástica decisión de Jorge Alfredo Vargas tras salir de Caracol Televisión

¿Quién es Alerta y por qué denunció a Caracol Televisión?
Juan Ricardo Lozano —actor, humorista y abogado— ganó reconocimiento en Colombia por su trabajo en el histórico programa Sábados Felices, de Caracol Televisión, donde interpretó personajes emblemáticos como Alerta y El Cuentahuesos.
Según su testimonio, difundido recientemente en una entrevista con el medio Voces, las denuncias que recibió de mujeres que trabajaban como extras o artistas no fueron atajadas adecuadamente por la empresa en su momento. “Recibía mucha información de las niñas extras o de las artistas (…) me llamaban (…) para consultarme ciertas cosas”, relató Lozano.
El humorista aseguró que, al intentar acompañar a esas mujeres y orientar procesos, comenzó a ser visto como “un problema” por la empresa, y que su contrato no fue renovado tras señalar estas irregularidades, lo que considera fue un veto laboral.
En su relato, Lozano abordó varios puntos que, según él, reflejan problemas estructurales dentro de Caracol Televisión:
- Dificultad para formalizar denuncias: señaló que el sistema laboral del medio dificultaba que las quejas prosperaran, especialmente si las denunciantes no tenían contratos tradicionales, como era el caso de algunas concursantes o extras.
- Acoso laboral y tratos indignos: denunció lo que calificó como tratos inhumanos hacia algunos trabajadores, como la falta de espacios apropiados o condiciones básicas de alimentación durante jornadas de grabación.
- Marginalización profesional: afirmó que, después de presentar pruebas directamente a altos directivos, incluida la cabeza del canal, la investigación ordenada no prosperó y que fue él quien, finalmente, terminó marginado y excluido.
- Cultura de silencio: aseguró que muchos compañeros fueron disuadidos de hablar, presionados para guardar silencio o alejados de él tras su señalamiento.

La respuesta de Caracol Televisión a las nuevas denuncias ha incluido disculpas públicas por parte de algunos de sus directivos, así como la confirmación de investigaciones internas y externas para revisar los presuntos casos de acoso sexual y laboral.
Además, la Fiscalía General de la Nación ha avalado mecanismos para investigar denuncias provenientes de redes sociales relacionadas con violencia de género y ha creado grupos especiales para atender estos casos de manera urgente, cuidando derechos como la presunción de inocencia y el enfoque de género en las investigaciones.
El caso resuena en un contexto más amplio: entidades como la Defensoría del Pueblo han señalado que una parte significativa de las víctimas de acoso en contextos de poder no denuncia por temor a represalias o por la falta de mecanismos efectivos de protección.
Este entorno de silencio y encubrimiento ha sido señalado de forma crítica en medios y por organizaciones de periodistas, que insisten en la necesidad de cambiar prácticas laborales y garantizar espacios seguros para todas las personas que trabajan en medios de comunicación. Lea: Caso Caracol: Jimena Rugeles, novia de Simón Brand, expone chats de Ricardo Orrego
Aunque el testimonio de Alerta no derivó entonces en procesos judiciales concluyentes, su relato ha vuelto al primer plano mediático en un momento en que la sociedad colombiana discute con más fuerza la violencia de género, las barreras para denunciar y la necesidad de transformar culturas laborales que históricamente han protegido a quienes detentan poder.

