El 1 de abril se estrenó en Disney+ y en la plataforma Hulu ‘Dear Killer Nannies: Criado por sicarios’, una serie de ocho capítulos que narra la vida del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria desde la mirada de su hijo homónimo, Juan Pablo Escobar Henao, quien creció rodeado por los sicarios de su padre, hombres que con los años terminarían convirtiéndose en sus únicos amigos.
Escobar hijo nació y creció en un ambiente de excentricidades, rodeado de lujos y con el mundo aparentemente a sus pies. Sin embargo, la imagen de ese padre amoroso y consentidor empieza a desdibujarse durante su adolescencia, al contemplar con sus propios ojos cómo su progenitor acababa, sin remordimiento alguno, con la vida de otras personas de las maneras más inhumanas e inimaginables.
Ese es el lado de la historia que deja ver la serie, alejándose de las producciones que elevan a los criminales a la categoría de héroes o que terminan haciendo apología al delito. “Los peores bandidos de Colombia fueron mis niñeras, de eso no tenga duda. Eran los únicos con los que jugaba porque nadie más jugaba conmigo”, señaló Juan Pablo Escobar, quien años después cambió su nombre a Sebastián Marroquín para intentar desligarse del pasado y construir una nueva vida fuera del país. Lea también: Julio Reyes: el productor colombiano que forma a las nuevas voces del pop latino
La banda sonora: un viaje a la nostalgia
El artista multipremiado Julio Reyes Copello fue el compositor y productor del score original (banda sonora) de la serie, ambientada en la Colombia convulsa y violenta de las décadas de los 80 y 90. Bajo el sello de Universal Music, su misión era recrear la atmósfera nostálgica de aquella época dolorosa para el país, sin caer en la glorificación de Escobar ni dejar espacio para el orgullo.
Ese enfoque fue precisamente lo que lo llevó a aceptar el proyecto, convencido de que la música podía convertirse en el hilo que tejiera la historia. “No hay nada más decepcionante que ver a través de los ojos de un hijo que descubre que su papá es un monstruo”, dice en conversación con Facetas.
Con esa imagen en mente compuso El Monstruo, el tema instrumental que acompaña la caída del personaje. “La escribí pensando en esa explosión que pudo haber sentido el hijo al descubrir que su padre era un monstruo. Arranca con una melodía en el piano donde hay una inocencia que empieza a distorsionarse (…) hasta que se va a la oscuridad total que refleja esa escena espantosa del final del primer capítulo”.
Reyes se refiere a la escena en la que Escobar, siendo apenas un niño, presencia cómo los sicarios de su padre prenden a un hombre en llamas. Ese primer encuentro con la verdad lo acompañaría el resto de su vida como un fantasma que regresa cada noche. Lea también: Julio Reyes Copello toma la batuta del Festival de Música de Cartagena

Aunque la serie tiene elementos de ficción, los productores han dejado claro que no está alejada de la realidad. Por eso, sucesos como el atentado contra el avión de Avianca -que explotó en el aire por orden de Escobar- forman parte de la narrativa. En ese vuelo viajaba un conocido de Reyes Copello, así como un familiar de una de las personas que trabajó con él en la banda sonora de la serie. Fueron víctimas de una guerra a la que no pertenecían.

Para elegir las canciones que marcaron aquella época en Colombia, Reyes se sumergió en los clásicos que sonaban en la radio y en muchos hogares del país, no para musicalizar la violencia, sino para recordar las melodías que alegraron corazones en medio del dolor. Así aparecen temas como ‘El baile de los que sobran’ de Los Prisioneros -interpretado ahora por la agrupación mexicana The Warning-; ‘Tu cárcel’, en una nueva versión de Morat; ‘El breve espacio en que no estás de Pablo Milanés’, con la voz de Sebastián Yatra; y ‘Qué te vaya bonito’ de José Alfredo Jiménez, reinterpretada por la artista mexicana Maura Nava.
“Con Sebastián Yatra quería que usáramos sintetizadores de los 80. De hecho me compré todos los de esa época porque ese sonido me genera nostalgia… me lleva a mi infancia, a la cocina de mi casa, a la fragilidad de la vida, a la época en que los sueños convivían con la muerte”.
Para construir esa atmósfera emocional, Julio Reyes se apoyó en la orquestación, las progresiones armónicas, las melodías y las reverberaciones: todos los recursos que le permitieran, a través de la música, provocar emociones y trasladar al espectador a esos años.
“Siento que eso fue lo que nos hizo a los colombianos, y a quienes estábamos en el mundo de la música y del arte, ser tan apasionados e intensos… porque cuando vives en un entorno donde la vida se pierde tan fácil, aprendes a valorarlo todo. Los artistas de esa generación tenían esa necesidad de mostrar el amor por la vida”.
Entre los temas originales de la producción también se destacan Karma, de la artista pop colombiana Anna Sofía, y Solo pienso en vos, una balada orquestal interpretada por la promesa urbana Jhay P., conocido por canciones como Angelito y Yo Ak. Lea también: Julio Reyes Copello, el “dueño” de los Grammy
Con una trayectoria que supera las 50 nominaciones entre los premios Grammy y Latin Grammy, Julio Reyes recibió esta oportunidad como una forma de caminar hacia la sanación, mirar al pasado, pero también a aquello que brindó luz y felicidad en medio de un capítulo de la historia nacional en el que todo parecía perdido.
“La música permite tomar fotografías de emociones, tanto bellas como oscuras. Para mí fue sanador revisitarlo y demostrar que la música sana”, concluyó.

