En medio de una creciente ola de denuncias sobre presuntos casos de acoso, abuso de poder y maltrato laboral en la industria audiovisual colombiana, el actor Rafael Pedroza decidió romper el silencio y compartir públicamente experiencias que, según él, reflejan prácticas normalizadas durante años en los sets de grabación y oficinas de casting.
Pedroza, recordado por su participación en producciones como Escobar, el patrón del mal, Los Victorinos y Pandillas, guerra y paz, aseguró que desde sus inicios en la actuación ha sido testigo de situaciones que comprometen la dignidad de actores y actrices, especialmente en procesos de selección de elenco.
El actor publicó un video ahora borrado en sus redes sociales en el que habló sin filtros sobre lo que ha observado a lo largo de su carrera, señalando directamente dinámicas de abuso que, según él, han persistido por el silencio de las víctimas y el temor a represalias dentro de la industria. Lea: La periodista Alejandra Giraldo reveló la razón de su ausencia en Noticias Caracol
“Muchos jefes de casting deben estar rogando para que actores y actrices se queden callados… la gente calla por temor, por ese miedo a que te vayan a vetar”, afirmó.
Pedroza también relató hechos que calificó como graves dentro de procesos de casting y entornos laborales. “Yo vi jefes de casting que cuando algunos actores llegaban a su oficina, lo primero que hacían era tocarles las nalgas”, denunció.
Según su testimonio, este tipo de comportamientos se habrían visto acompañados de solicitudes de favores personales para acceder a oportunidades laborales. “Conocí el caso de alguien que tenía que darle un beso a un hombre de la producción para poder ingresar”, agregó.
Denuncias de acoso y abuso de poder en la televisión colombiana
El actor también compartió una experiencia personal ocurrida en una de las principales casas de producción del país, donde asegura haber sido ignorado durante un proceso de entrega de hoja de vida.
Pedroza relató que llegó temprano a una cita con un jefe de casting, esperó varias horas y, al momento de ser atendido, no recibió una respuesta favorable. “Lo esperé como desde las 10 de la mañana hasta casi la 1 de la tarde. Cuando me vio, me miró como con rabia”, contó.
Según su versión, tras entregarle su hoja de vida, el documento fue desestimado de forma abrupta. “Agarró la hoja de vida y la tiró al suelo, se subió al carro y se fue”, aseguró.
Actualmente radicado en Miami, el actor hizo un llamado directo a las directivas de canales y productoras para que asuman un rol más activo en la prevención de estas conductas. “Estamos en otros tiempos, ya las cosas tienen que cambiar… los directivos tienen que tomar cartas en el asunto y poner en su lugar a la gente”, dijo.
Pedroza insistió en que el acoso no debe ser visto como parte normal de la industria, sino como una conducta que debe ser denunciada y sancionada.

Las declaraciones del actor no se dan en un vacío. En las últimas semanas, otras figuras del entretenimiento han expuesto situaciones similares dentro del medio.
La actriz María José Martínez, en una entrevista reciente en el pódcast Vos Podés, relató episodios de acoso que habría vivido desde sus primeros trabajos en radio y televisión. Según su testimonio, fue expuesta a situaciones incómodas impuestas por figuras de autoridad, incluyendo besos forzados y conductas inapropiadas en eventos laborales.
Martínez también afirmó que estos hechos se presentaban en contextos donde existía una fuerte asimetría de poder, lo que dificultaba la denuncia. “Estos hombres poderosos que están en medios tienen más poder que cualquier hombre que esté en un trabajo que nadie sabe quién es”, señaló.
La actriz agregó que, en algunos casos, los intentos de denuncia no habrían tenido el respaldo esperado por parte de las producciones, lo que incrementó la sensación de vulnerabilidad.
Los testimonios de Pedroza y Martínez vuelven a poner sobre la mesa un debate que ha atravesado durante décadas la industria del entretenimiento: el equilibrio de poder entre quienes aspiran a trabajar en televisión y quienes toman las decisiones de contratación.
De acuerdo con las denuncias expuestas, el miedo a ser vetado o excluido de futuras producciones sigue siendo uno de los principales factores que impiden que las víctimas hablen públicamente. Lea: Paola Vargas: “Tuve que esconderme” tras denunciar caso con Ricardo Orrego en Caracol
Aunque los casos mencionados no implican procesos judiciales abiertos en todos los escenarios, sí reflejan una discusión más amplia sobre la necesidad de protocolos claros, canales de denuncia efectivos y garantías reales de protección para quienes trabajan en el sector audiovisual.
