Farándula

Dago García destapa los secretos detrás de Pedro el Escamoso y otros éxitos

Dago García habla de creatividad, humor y televisión en su nuevo libro. En conversación con El Universal se sinceró sobre varios aspectos de su vida.

Dago García destapa los secretos detrás de Pedro el Escamoso y otros éxitos

Dago García habla de creatividad, humor y televisión en su nuevo libro. // Cortesía

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Habla pausado. Piensa antes de responder. No parece alguien obsesionado con la fama, aunque lleva décadas creando algunas de las historias más populares de la televisión colombiana. Mientras millones de personas reconocen personajes como Pedro el Escamoso o recuerdan películas como El Paseo, Dago García sigue describiéndose, ante todo, como un observador.

Dago García habla de creatividad, humor y televisión en su nuevo libro. // Cortesía
Dago García habla de creatividad, humor y televisión en su nuevo libro. // Cortesía

“Los escritores y especialmente los guionistas somos una especie de notarios de nuestro tiempo”, afirma durante una conversación con El Universal motivada por el lanzamiento de su más reciente libro, una obra que reúne reflexiones, anécdotas y aprendizajes detrás de algunos de los proyectos audiovisuales más importantes de su carrera.

El libro “Creatividad y Escritura” nació casi por accidente. Como muchas de las historias que él mismo cuenta. Durante años, García desarrolló la costumbre de registrar por escrito los procesos creativos de cada producción en la que participaba. Tomaba notas sobre metodologías, decisiones narrativas, dificultades de producción y reflexiones teóricas. Lo hacía por una razón sencilla: siempre ha combinado su trabajo profesional con la academia.

“He sido profesor durante muchos años y tengo la costumbre de dejar memoria de los procesos”, explica.

Todo cambió cuando trabajó junto al escritor Ricardo Silva Romero en la adaptación para Netflix de la novela Cómo perderlo todo. Después de terminar el proyecto, le compartió algunos de esos escritos. Silva quedó sorprendido y le pidió más textos. Luego llegaron otros documentos, una recopilación más amplia y, finalmente, una propuesta editorial.

Lejos de tratarse de un manual académico o una recopilación técnica, García lo define como una narración de historias detrás de las historias. “Está escrito como una especie de confesión narrativa”, cuenta. “Alrededor de cada producto audiovisual relato cómo nació, cómo se desarrolló, qué herramientas utilizamos y qué anécdotas ocurrieron”.

Quizá por eso asegura que escribirlo fue una experiencia especialmente placentera. “No hubo momentos de bloqueo. Fue un proceso tranquilo y agradable”, afirma.

Dago García y los accidentes cretivos

Si hay una idea que atraviesa buena parte de la conversación es la del accidente creativo. Para García, muchas de las decisiones que terminan convirtiéndose en fenómenos culturales no nacen necesariamente de una planificación perfecta, sino de circunstancias inesperadas que aparecen durante el camino.

“Hay mucho de accidente creativo. Las historias terminan tomando rumbos que inicialmente no estaban contemplados”.

Y menciona algunos ejemplos que seguramente sorprenderán a más de un televidente: “El baile del pirulino fue resultado de un accidente. La melena de Pedro el Escamoso también. Incluso la estructura con la que trabajamos Pecados Capitales surgió de un accidente de producción”.

Para el productor, la clave no está en evitar esos imprevistos, sino en aprender a escucharlos: “Cada historia adquiere una vida propia. Hay momentos en los que las mismas historias te van diciendo por dónde debes transitar”.

Sin embargo, reconoce que también existe un riesgo: “Hay que saber escucharlas, pero también saber cuándo no hacerlo, porque algunas veces pueden convertirse en cantos de sirena que te hacen perder el foco”.

Aunque su nombre suele asociarse al éxito comercial, García insiste en que una parte importante de su aprendizaje proviene de proyectos que no funcionaron. En el libro también dedica espacio a producciones que no alcanzaron los resultados esperados: “Uno aprende tanto de las cosas en las que le va bien como de las cosas en las que le va mal”.

El humor como herramienta de supervivencia en Colombia

Hablar de Dago García también implica hablar del humor: Muchas de sus producciones han encontrado un equilibrio particular entre la comedia y los temas profundos, una mezcla que conecta con públicos de distintas generaciones.

Cuando se le pregunta por qué el humor sigue siendo tan poderoso en una época dominada por redes sociales, cambios tecnológicos y nuevas formas de consumo, su respuesta apunta directamente a la realidad colombiana: “Entre más se tensiona una sociedad, más necesita esa otra cara de la realidad que es el humor”.

Para él, Colombia ha desarrollado mecanismos colectivos para sobrevivir a décadas de conflicto y complejidad social. “Somos un país que prácticamente no ha tenido un solo día sin guerra desde la independencia”, retrata.

Frente a esa realidad, identifica dos herramientas fundamentales: “Una es el olvido. En Colombia olvidamos muy rápido lo que sucede. Y la otra es el humor”.

Según su análisis, ambas estrategias han permitido que los colombianos procesen una realidad muchas veces difícil de comprender: “Por eso incluso en nuestras narcoseries terminamos incluyendo humor”.

El desafío de contar historias en la era digital

Dago García ha sido testigo directo de la transformación de la industria audiovisual. Comenzó en una época en la que las opciones de distribución se reducían prácticamente al cine y la televisión abierta. Hoy el panorama es completamente distinto.

“Hoy existe un hacinamiento de contenido. Hay demasiado contenido”, advierte.

En ese escenario, captar la atención del público se ha convertido en una tarea mucho más compleja. “La dramaturgia se volvió más frenética, más intensa y con más giros”.

Como ejemplo, menciona que historias que antes podían desarrollarse durante 120 capítulos hoy deben condensarse en apenas 60. La competencia por la atención es feroz y eso ha obligado a transformar las narrativas.

Dago García no tiene redes sociales

En tiempos donde la visibilidad digital parece una obligación, Dago García tomó una decisión poco común: mantenerse completamente alejado de las redes sociales.

Aclara que su empresa sí tiene presencia digital, pero él personalmente decidió no participar. La razón es simple: “No me gusta comunicarme con alguien a quien no conozco y que probablemente no me va a responder”.

Más allá de eso, cuestiona el anonimato que muchas veces domina esos espacios: “Se convierten en escenarios para el odio, la agresión y cosas que no me gustan”.

La historia de Dago García

Curiosamente, el hombre que terminaría marcando la televisión colombiana nunca soñó inicialmente con escribir telenovelas. Cuando estaba en el colegio quería ser periodista deportivo.

Ni siquiera contemplaba estudiar una carrera profesional. Su plan era ingresar a una academia de locución y comenzar desde allí. Fue su padre quien lo convenció de estudiar Comunicación Social.

Entró a la universidad convencido de que sería cronista deportivo, pero algunos profesores cambiaron por completo su perspectiva: “Me empezaron a mostrar el cine como forma de expresión”.

Quizá por eso, después de tantos años creando historias para millones de colombianos, sigue viendo su trabajo de la misma manera: observar, escuchar y registrar.

Como un notario silencioso de su tiempo.

Y luego convertir todo eso en historias que terminan formando parte de la memoria colectiva del país.

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