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Olga Lucía Vives se sincera sobre el miedo, la fama y los desafíos del arte

Además de la música y la actuación, Olga Lucía Vives habló sobre los desafíos de la vida artística, asegurando que el éxito requiere constancia y la capacidad de enfrentar altibajos.

Olga Lucía Vives se sincera sobre el miedo, la fama y los desafíos del arte

Olga Lucía Vives. // Cortesía Jacobo Ardila IG @jjcqss

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Cantante, actriz, comunicadora y empresaria, la artista colombiana ha demostrado que el talento puede abrir múltiples caminos cuando se acompaña de constancia y pasión. Su voz ha conquistado escenarios, estudios de grabación y hasta producciones de alcance mundial, pero más allá de los reconocimientos, ha sabido conectar con el público desde un lugar profundamente humano y cercano.

Olga Lucía Vives. // Cortesía Jacobo Ardila IG @jjcqss
Olga Lucía Vives. // Cortesía Jacobo Ardila IG @jjcqss

Olga Lucía Vives atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera artística. La artista, conocida por su faceta como cantante, actriz y voz de Mirabel en Encanto, asegura que su principal objetivo sigue siendo crecer cada día dentro de las disciplinas que más ama.

La cantante explicó que decidió aplazar la salida de su próximo trabajo discográfico porque nuevas composiciones terminaron cambiando sus planes iniciales. “Pensé que iba a ser este año, pero cambié de planes porque hice más canciones que me gustaron”, comentó.

“Mi sueño es seguir haciendo música toda la vida”: Olga Lucía Vives

Su vínculo con la música comenzó desde la infancia. Aunque inició estudiando piano, recuerda que fue uno de sus profesores quien advirtió que su verdadero talento estaba en la voz. Desde entonces se involucró en coros y actividades musicales hasta encontrar el camino que quería seguir. El respaldo de sus padres fue fundamental durante ese proceso. “Siempre han sido unos papás muy presentes en todo este camino”, afirmó al recordar cómo, con el paso de los años, su familia entendió que aquello que comenzó como un pasatiempo terminaría convirtiéndose en una profesión.

En cuanto a su propuesta artística, Olga Lucía reconoce que su música ha evolucionado hacia un terreno mucho más personal. Si bien creció escuchando pop latino y referentes juveniles como Hannah Montana, hoy sus canciones nacen de experiencias propias y de historias cercanas. Un ejemplo de ello es Para mis papás, una composición que aborda el miedo a perder a los seres queridos y que considera la canción más íntima de su carrera. La artista confesó que lloró mientras la escribía y que tardó casi un año en mostrársela a sus padres debido a la carga emocional que representaba. La reacción familiar fue tan conmovedora como esperaba: su madre apenas pudo contener las lágrimas y su padre le respondió con una frase que aún recuerda con cariño: “Yo te prohibí que crecieras y no me hiciste caso”.

Olga Lucía Vives. // Cortesía Jacobo Ardila IG @jjcqss - Diseño: Guillermo Navarro - El Universal
Olga Lucía Vives. // Cortesía Jacobo Ardila IG @jjcqss - Diseño: Guillermo Navarro - El Universal

La respuesta del público a este tipo de composiciones le confirmó que la autenticidad es el camino que desea seguir. Según explicó, las canciones que más la representan también suelen ser las que mejor conectan con sus seguidores. Por eso ha decidido priorizar aquellas obras que realmente la llenan emocionalmente, antes que dejarse guiar únicamente por las tendencias de la industria musical.

Más allá de la música, la actuación ocupa un lugar igualmente importante en su vida. Recientemente participó en producciones como Francisco el Hombre y El Silencio, proyectos que le permitieron aprender sobre historias y personajes poco conocidos del país. Sin embargo, reconoce que una de las mayores dificultades del mundo artístico es aprender a convivir con la inestabilidad. “Esto es una carrera de resistencia, no de velocidad”, reflexionó al referirse a los constantes altibajos de una profesión en la que la popularidad puede cambiar rápidamente. Para ella, la verdadera prueba consiste en mantenerse firme tanto en los momentos de éxito como en los más difíciles.

Uno de los capítulos más recordados de su trayectoria llegó con Encanto, la película de Disney en la que dio voz a Mirabel para Colombia. La experiencia, asegura, fue tan inesperada como transformadora. Acudió a la audición sin saber exactamente para qué proyecto estaba postulándose y terminó siendo seleccionada para interpretar a la protagonista. Aunque al principio sintió temor por enfrentarse por primera vez al mundo del doblaje, el resultado superó todas sus expectativas. “Recibí solo amor”, recordó sobre la reacción del público una vez estrenada la película.

A futuro, Olga Lucía Vives tiene claro cuál es su mayor anhelo: seguir haciendo arte durante toda su vida. Además de liderar su emprendimiento gastronómico en Bogotá, asegura que la música y la actuación continúan siendo su prioridad absoluta. Sueña con llegar a la vejez cantando, actuando y recorriendo escenarios, demostrando que la pasión puede convertirse en un proyecto de vida duradero.

Al mirar hacia atrás, también reconoce que la mayor enseñanza que le habría gustado transmitirle a la niña que comenzó a cantar sin miedo es disfrutar más el camino y vivir cada oportunidad con menos presión. “Estrésate menos, disfruta y gózate cada momento”, es el consejo que hoy se daría a sí misma.

A sus proyectos musicales y actorales se suma una visión clara de lo que quiere para su futuro: seguir creando, emocionando y creciendo a través del arte. Olga Lucía Vives representa a una nueva generación de artistas que entienden el éxito no solo como la fama o los aplausos, sino como la posibilidad de permanecer fieles a su esencia. Con nuevos retos en el horizonte, una carrera en constante evolución y una conexión genuina con su audiencia, todo indica que su historia apenas está comenzando a escribir algunos de sus capítulos más importantes.

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