Francesco Guccini, uno de los cantautores, escritores e intelectuales italianos más importantes, exponente de la canción de crítica social de los años 70, falleció anoche a los 86 años, según informó este jueves su familia.
El funeral se celebrará de manera estrictamente privada, respetando sus deseos, mientras que en septiembre tendrá lugar un acto conmemorativo para permitir que admiradores y personas cercanas puedan despedirse de él, explicó la familia en un comunicado.
Conocido por su carácter introvertido, que le llevó los últimos años a vivir casi aislado en los Apeninos, Guccini nació en Módena y su infancia estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial y por la ausencia de su padre, Ferruccio, quien fue encarcelado después de negarse a jurar lealtad a los nazis.
Su acercamiento profesional a la música comenzó durante los años sesenta, mientras trabajaba como periodista y estudiaba en la universidad. Empezó a escribir canciones y poco a poco entró en contacto con importantes figuras y grupos de la escena musical italiana: sus composiciones fueron interpretadas por artistas como Equipe 84 y Nomadi, antes de que consolidara definitivamente su propia carrera.
El gran salto artístico llegó en 1972 con el álbum “Radici”, que incluía canciones fundamentales como “La Locomotiva”, “Incontro”, “Piccola città” e “Il vecchio e il bambino”, canciones protesta que se convirtieron en auténticos himnos en Italia, cantadas por varias generaciones.
Posteriormente publicó “Via Paolo Fabbri 43”, uno de sus mayores éxitos comerciales, que contenía “L’Avvelenata”, una irónica y contundente respuesta a las críticas que había recibido.
Entre sus canciones más conocidas también destacan “Autogrill”, “Eskimo”, “Auschwitz” y “Canzone per un’amica”.
Además de músico, “Il Maestrone”, cómo se le conocía por su uso magistral de la lengua, desarrolló una extensa carrera como escritor, publicando más de veinte libros desde finales de los años ochenta, y también trabajó como profesor de lengua italiana.
Una vida dedicada al arte
Con el paso de los años, especialmente debido a sus problemas de visión, fue alejándose de la composición musical y concentrándose cada vez más en la literatura.
Su último álbum de estudio, “Canzoni da intorto”, apareció en 2022. En 2023 volvió a grabar “Bella Ciao”, incluyendo una versión junto a la cantante Tosca.
A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos, entre ellos cinco Premios Tenco, además de ser nombrado Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana en 2004.
La muerte de Guccini ha conmovido a Italia, donde a lo largo del día se han sucedido desde todos los ámbitos las reacciones de condolencia y palabras de recuerdo a su legado, entre ellas, las de la primera ministra, Giorgia Meloni, quien afirmó que Francesco “interpretó las inquietudes e ideales de generaciones de italianos”.
“Amé profundamente su música y sus canciones”, manifestó Meloni en un comunicado.
“Seguiré cantando sus canciones y agradeciéndole por brindarnos emociones. Lo haré aunque probablemente no le agradaría, aunque he leído sus comentarios maliciosos sobre mí. Porque la ideología no me pertenece ni me pertenecerá jamás: soy una persona libre, y la libertad de leer y escuchar todo —independientemente de nuestras diferencias— siempre será mi guía”, manifestó la primera ministra italiana.

