En Colombia, los certámenes de belleza también se han convertido en escenarios para hablar de cultura, identidad y trabajo social. Ese es uno de los propósitos de Reinas y Reyes del Universo, una iniciativa que durante sus cinco años de trayectoria ha incorporado actividades enfocadas en preservar las tradiciones y acercar a sus participantes a las comunidades de diferentes regiones del país.
El certamen nació oficialmente en 2021, una vez finalizada la pandemia de COVID-19, aunque su concepto ya venía siendo desarrollado con anterioridad por sus organizadores. Actualmente, el evento está liderado por un equipo de cuatro personas, encabezado por Michael Patermina, quien se desempeña como director administrativo a nivel nacional e internacional.
Una de las apuestas centrales del concurso son los proyectos sociales que desarrollan sus participantes, muchos de ellos relacionados con la conservación de las raíces culturales y el fortalecimiento de las comunidades.
Entre las iniciativas se encuentra “Guardianes de la Tradición”, liderada por María Valentina Orocado, quien busca rescatar los bailes ancestrales de la región Caribe y acercarlos a las nuevas generaciones para contribuir a que estas expresiones no desaparezcan.
Otra propuesta es “Sembrando sueños”, de Esmeralda Cartaño, representante de Antioquia. Su proyecto busca reivindicar el valor del campo, la agricultura y las tradiciones relacionadas con el cultivo de la caña y la producción de panela, con el propósito de fortalecer el arraigo de las comunidades campesinas a sus territorios.
¿Cuáles son los pilares del concurso Reinas y Reyes del Universo?
La cultura también ocupa un lugar central durante las actividades oficiales del certamen. Una de ellas es la Gran Parada Folclórica Universal de las Naciones, un desfile nocturno de comparsas en el que los participantes representan mediante sus vestuarios y expresiones artísticas las tradiciones de diferentes regiones.
El recorrido se realiza durante la noche como una manera de evocar antiguas costumbres de celebración bajo la luz de la luna. Con el paso de los años, esta actividad se ha consolidado como uno de los eventos emblemáticos del concurso y como una oportunidad para mostrar el folclor colombiano tanto a los habitantes como a los visitantes.
La experiencia cultural se extiende también fuera de los escenarios de competencia. Los participantes realizan visitas de inmersión en corregimientos y municipios de la región Caribe, entre ellos Bayunca, Arroyo de Piedra y Santa Catalina. Allí tienen la oportunidad de conocer las dinámicas de las comunidades, sus ritmos, gastronomía y tradiciones.
Estos recorridos incluyen encuentros con matronas locales y visitas a lugares representativos de la región, como el volcán del Totumo y las salinas de Galerazamba. La intención es que los participantes no solo representen una región a través de un traje o una presentación, sino que conozcan de cerca las historias y costumbres que forman parte de su identidad.
Durante la gala de elección y coronación, que se realiza en el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena, las expresiones culturales también tienen protagonismo. Las pruebas de talento permiten a los participantes presentar danzas tradicionales como la cumbia y el bullerengue, declamar versos o crear coreografías que integran las diferentes identidades culturales de los departamentos colombianos.
A esto se suma el desfile en traje de fantasía, concebido como otro espacio para exaltar símbolos, personajes y elementos representativos del folclor nacional.
Por su parte, Leonard Torres, representante de Colombia, impulsa “Hagamos las bases somos capaces”, una iniciativa orientada al fortalecimiento de las capacidades humanas y del sentido social de las comunidades.
El proyecto busca rescatar valores que, según su planteamiento, se han ido perdiendo y promover herramientas para resolver los conflictos mediante el diálogo. La empatía, el reconocimiento de los propios errores y la capacidad de ponerse en el lugar de los demás hacen parte de los principios que busca fomentar.
Más que una competencia por una corona, el certamen plantea sus actividades como una oportunidad para que sus participantes conozcan, representen y ayuden a preservar las expresiones culturales que hacen parte de la identidad colombiana.
