Farándula

Estefanía Piñeres: así construyó a Amaranta Úrsula en ‘Cien años de soledad’

Estefanía Piñeres encontró en un pájaro la esencia de Amaranta Úrsula. Esto reveló la actriz.

Estefanía Piñeres: así construyó a Amaranta Úrsula en ‘Cien años de soledad’

Estefanía Piñeres: así construyó a Amaranta Úrsula en ‘Cien años de soledad’. // Cortesía: Foto: @nataliagw H&MU: @danilondomua Styling: @jenncuevasl @santiago___cortes Asist: @andressalinasphoto

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Interpretar a Amaranta Úrsula no significaba únicamente ponerse en la piel de uno de los personajes de Cien años de soledad. Para Estefanía Piñeres implicaba convertir en cuerpo, gestos, silencios y emociones a una mujer que Gabriel García Márquez construyó entre la libertad, la belleza y la tragedia.

Estefanía Piñeres: así construyó a Amaranta Úrsula en ‘Cien años de soledad’. // Cortesía: Foto: @nataliagw 
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Estefanía Piñeres: así construyó a Amaranta Úrsula en ‘Cien años de soledad’. // Cortesía: Foto: @nataliagw H&MU: @danilondomua Styling: @jenncuevasl @santiago___cortes Asist: @andressalinasphoto

Cuando comenzó a prepararse para el personaje, la actriz encontró en ella una imagen que terminó acompañando su interpretación: la de un pájaro. Un ser que revolotea, canta y vuela, capaz de llevar luz a un Macondo que ya empieza a desmoronarse.

Amaranta Úrsula aparece ante sus ojos como una mujer desparpajada, transparente y profundamente libre. Una mujer que se deja conducir por sus emociones y que parece habitar más el cuerpo y lo sensible que la razón. Pero detrás de esa luminosidad, Piñeres descubrió una dimensión menos evidente: la melancolía.

La nostalgia de Amaranta Úrsula por el Macondo que dejó atrás se convierte, paradójicamente, en la manera en que mira el Macondo al que regresa. Para la actriz, ella no parece contemplar el deterioro del pueblo de la misma manera que los demás. Lo mira con los ojos de la memoria, como si todavía pudiera encontrar la belleza del lugar que recuerda.

Esa dualidad fue uno de los principales desafíos para Piñeres. Interpretar en poco tiempo a una mujer capaz de transmitir una enorme vitalidad y, al mismo tiempo, una tristeza profunda. El personaje debía conservar una identidad reconocible mientras atravesaba estados emocionales completamente distintos.

Estefanía Piñeres: así construyó a Amaranta Úrsula en ‘Cien años de soledad’. // Cortesía: Foto: @nataliagw 
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Estefanía Piñeres: así construyó a Amaranta Úrsula en ‘Cien años de soledad’. // Cortesía: Foto: @nataliagw H&MU: @danilondomua Styling: @jenncuevasl @santiago___cortes Asist: @andressalinasphoto

Estefanía Piñeres y el reto de darle cuerpo a Amaranta Úrsula

Entre esos momentos estuvo su relación con Aureliano Babilonia. Allí, según la actriz, Amaranta Úrsula encuentra uno de los pocos espacios en los que su libertad parece tambalear. La intensidad de lo que siente la asusta y la lleva a intentar contener una emoción que, en el fondo, parece saber que puede conducirla hacia un lugar del que no habrá regreso.

También hubo escenas particularmente exigentes. Una de ellas fue el encuentro íntimo entre Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia, cuya complejidad no estaba solamente en los movimientos, sino en las sensaciones y emociones que atraviesan a ambos personajes.

Pero fue el parto el que representó uno de los mayores retos. La escena reúne dolor, felicidad, desconcierto y muerte. Amaranta Úrsula atraviesa el trabajo de parto desde una dimensión física y casi animal para después experimentar la alegría del nacimiento de su hijo. Luego aparece el descubrimiento de la cola de cerdo y, finalmente, una muerte que la actriz describe como profundamente poética.

Interpretar a Amaranta Úrsula también significó aceptar que un personaje considerado casi mítico debía transformarse al pasar por el cuerpo de una actriz. Piñeres reconoce que llevar estos personajes a la pantalla implica que dejan de pertenecer exclusivamente al territorio de la imaginación y se convierten en seres de carne y hueso, atravesados por una interpretación personal.

Ese proceso estuvo acompañado por una responsabilidad que, para la actriz, compartió con todo el equipo de la producción. No se trataba únicamente de adaptar una novela monumental, sino de trasladar a la pantalla una obra profundamente arraigada en la cultura colombiana.

Y en medio de esa solemnidad también apareció algo que la actriz volvió a descubrir al releer la novela: el humor. Como cartagenera, Piñeres reconoce en las páginas de García Márquez una forma de contar historias que le resulta familiar. Las voces de las abuelas, las madres, las tías y los demás miembros de las familias caribeñas aparecen en esa capacidad de convertir lo cotidiano en algo extraordinario.

Por eso, para ella, Cien años de soledad no debía convertirse en una obra excesivamente solemne por el peso de su legado. En sus páginas también hay diversión, ironía y personajes enfrentados a situaciones insólitas.

Amaranta Úrsula es una mujer que mira la belleza en medio de la ruina y que, durante su breve paso por Macondo, intenta vivir con la intensidad de quien sabe que el tiempo nunca ha sido suficiente. Piñeres logró transmitirlo.

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