La Academia Goncourt pidió prudencia frente a las acusaciones que señalan al escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien por un supuesto uso de inteligencia artificial en su novela C’était ça ou mourir, incluida entre las candidatas al Premio Goncourt 2026.
La controversia comenzó en redes sociales, después de que una cuenta anónima difundiera una publicación en la que aseguraba que varios fragmentos de la novela habían sido escritos mediante herramientas de IA. El mensaje rápidamente se viralizó y posteriormente algunos medios franceses realizaron sus propias comprobaciones, con resultados similares.
Sin embargo, estos análisis no permiten establecer por sí solos que una obra haya sido escrita con inteligencia artificial.
La Academia Goncourt pide esperar explicaciones
Philippe Claudel, presidente del jurado que entrega el premio, se refirió al caso en declaraciones al diario Le Figaro y señaló que la institución está pendiente de las explicaciones que puedan presentar tanto el autor como su editorial.
“Estamos atentos a todas las explicaciones que nos puedan dar, tanto por parte de la editorial como del propio autor. Pero, una vez más, hay que ser prudentes”, afirmó.
El escritor y la editorial Grasset niegan las acusaciones y aseguran que están reuniendo elementos para responder a los señalamientos.
Claudel también defendió la necesidad de escuchar la versión del autor. En declaraciones a Franceinfo, planteó: “¿Por qué poner en duda su palabra?”. Según explicó, Orélien trabaja junto con sus editores en la recopilación de pruebas para presentar un expediente que permita responder públicamente a las acusaciones.
¿Se puede comprobar si una novela fue escrita con IA?
Uno de los puntos centrales de la controversia está precisamente en las herramientas utilizadas para detectar textos generados por inteligencia artificial.
Aunque diferentes análisis sobre C’était ça ou mourir habrían señalado fragmentos que podrían haber sido producidos con IA, este tipo de pruebas no constituye una evidencia definitiva. Los detectores pueden generar resultados erróneos y no permiten determinar de manera concluyente quién escribió un texto.
Por eso, la Academia Goncourt ha evitado pronunciarse sobre la responsabilidad del autor mientras espera las explicaciones y elementos que puedan aportar Orélien y su editorial.
La polémica, no obstante, ha reabierto una discusión cada vez más presente en el mundo editorial: hasta dónde puede utilizarse la inteligencia artificial en la creación literaria y qué ocurre cuando una obra que aspira a uno de los principales premios de las letras es cuestionada por el posible uso de estas herramientas.
El debate sobre la IA llega al mundo literario
Claudel aprovechó el caso para advertir sobre lo que considera un riesgo de la incorporación de la inteligencia artificial al arte. Según el presidente de la Academia Goncourt, cuando una creación es generada por máquinas puede perder una dimensión esencial del proceso artístico.
La discusión cobra especial relevancia en un premio que busca reconocer obras literarias y que, desde la lista inicial de candidatos, atraviesa varias rondas de selección antes de anunciar al ganador.
