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El regreso de Céline Dion: seis años contra todo pronóstico para volver a cantar

Céline Dion volvió a cantar tras enfrentar una enfermedad neurológica que cambió su vida, su cuerpo y su relación con la música.

El regreso de Céline Dion: seis años contra todo pronóstico para volver a cantar

Céline Dion regresó triunfal al escenario en París, en una noche cargada de emoción que marca el comienzo de una serie de 26 conciertos que dará exclusivamente en la capital francesa, los primeros entre septiembre y octubre y otros diez adicionales en mayo de 2027.// EFE/

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Durante seis años, la mujer que convirtió su voz en una de las más reconocibles de la música popular tuvo que aprender a convivir con un cuerpo que dejó de responderle como antes. El escenario, ese lugar que durante décadas había sido su casa, comenzó a parecer lejano. Cantar empezó a significar dolor, espasmos, incertidumbre y miedo.

Céline Dion. // . (AP Photo/Aurelien Morissard)
Céline Dion. // . (AP Photo/Aurelien Morissard)

Pero el 12 de septiembre de 2026, en París, Céline Dion logró acortar esa distancia. Frente a unos 30.000 espectadores reunidos en la Plenitude Arena, la cantante franco-canadiense ofreció su primer concierto completo en seis años. Abrió con “On ne change pas”, una canción francesa de los años noventa, y apenas comenzó a cantar tuvo que detenerse durante unos segundos, vencida por la emoción. Lloraba. No eran lágrimas de derrota, sino de alegría. Había llegado hasta allí.

Por eso, su regreso no puede contarse únicamente como el retorno de una estrella. Es la historia de una mujer que tuvo que aceptar que la fragilidad podía formar parte de su vida sin convertirse en el final de ella.

Céline nació el 30 de marzo de 1968 en Charlemagne, Canadá. Era la menor de los 14 hijos de Thérèse Tanguay y Adhémar Dion. La familia tenía pocos recursos y el espacio escaseaba por lo que durante sus primeros años llegó a compartir cama con varios de sus hermanos. Creció rodeada de niños, instrumentos y canciones. La familia incluso tenía un grupo musical con el que se presentaba en pequeños escenarios. Antes de que el mundo conociera aquella voz inmensa, Céline fue simplemente una niña que cantaba en casa.

A los 12 años escribió su primera canción con ayuda de su madre y su hermano Jacques. La grabación llegó a manos de René Angélil, un representante que escuchó en aquella niña algo que los demás todavía no podían dimensionar.

Con los años, la relación profesional se transformó en una relación sentimental y, en 1994, ambos se casaron. La diferencia de edad, de 26 años, hizo que durante un tiempo mantuvieran su romance en privado.

Con René como representante, Céline aprendió inglés y comenzó a conquistar el mercado estadounidense. Después llegaron los grandes escenarios, los premios y, en 1997, “My Heart Will Go On”, la canción principal de Titanic, que ganó el Oscar a mejor canción original y terminó convertida en uno de los mayores símbolos de su carrera. Céline ya era una estrella mundial.

También había construido una familia. Con René tuvo tres hijos: René-Charles y los gemelos Nelson y Eddy, después de tratamientos de fertilización in vitro. La maternidad ocupa un lugar central en su vida y la cantante siempre ha expresado su deseo de estar presente en la crianza de sus hijos, lejos de la idea de que fueran criados exclusivamente por niñeras.

René Angélil murió el 14 de enero de 2016 después de una larga batalla contra el cáncer. Dos días después murió Daniel, uno de los hermanos de Céline. En 2020 falleció su madre, Thérèse, la mujer que había acompañado sus primeros pasos musicales. Céline, aunque destrozada, continuó cantando.

Hasta que su propio cuerpo le pidió detenerse.

La enfermedad de Céline Dion

En diciembre de 2022 reveló que había sido diagnosticada con síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica poco frecuente que puede provocar rigidez muscular y espasmos. Los síntomas pueden verse agravados por estímulos como el ruido, el tacto o el estrés y, en algunos casos, dificultan el movimiento. Para Céline la enfermedad podía afectar aquello que había construido durante toda su vida: su voz, su cuerpo, su escenario.

En el documental I Am: Céline Dion, la cantante contó que durante años ocultó sus síntomas porque quería continuar trabajando. Cuando no se encontraba bien, decía que tenía una infección o amigdalitis, pedía al público que cantara mientras recuperaba fuerzas o hacía parecer que algún problema técnico había interrumpido el espectáculo.

El espectáculo tenía que continuar, pero su cuerpo estaba diciendo otra cosa.

Finalmente tuvo que cancelar conciertos, posponer proyectos y alejarse de los escenarios. Para alguien cuya vida había sido construida alrededor del canto, el silencio significaba alejarse de una parte fundamental de sí misma. Sin embargo, nunca perdió el deseo de volver.

En el documental, Céline dejó claro que no le importaba cómo tendría que hacerlo. Quería regresar al escenario, incluso si debía hacerlo arrastrándose o utilizando las manos para comunicarse. Su sueño, dijo, era cantar toda la vida.

Fue complicado, se puede notar en el filme. La artista tenía crisis mientras lo grababa y quedaba completamente paralizada emitiendo gemidos de dolor. Todos dieron por acabada su carrera, menos ella.

Fue su declaración de amor por la música. En París, cuando las lágrimas interrumpieron su primera canción después de seis años, el público no estaba viendo simplemente a una estrella regresar. Estaba viendo a una mujer llegar a un lugar nuevo.

Resulta inevitable pensar en “My Heart Will Go On”, la canción que la convirtió en un símbolo mundial que habla sobre aquello que permanece pese al tiempo, la ausencia y la distancia.

Durante estos años, Céline también estuvo lejos de los escenarios, de las giras y de la versión de sí misma que el mundo conocía, pero el amor permaneció.

En una escena del documental, la artista revela que lo más afectado era precisamente su voz. Sus pulmones estaban bien, pero era como si “una pared rígida los frenara”. Se quiebra cuando empieza a contarlo, necesitaba cantar, pero su voz no se escuchaba como ella misma.

Ahora, vuelve a cantar no porque haya derrotado a su cuerpo, sino porque encontró una manera de convivir con una realidad que alguna vez pareció arrebatarle aquello que más amaba.

Céline Dion nació en una casa llena de hermanos y terminó cantándole al mundo entero. Perdió durante un tiempo la posibilidad de hacer aquello que parecía inseparable de su identidad, pero nunca perdió las ganas de volver a intentarlo.

Después de seis años lejos de los escenarios, volvió a cantar con lágrimas en los ojos y una certeza intacta: mientras tenga voz, seguirá cantando.

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