María Cecilia Restrepo, mejor conocida como ‘Ajá Chechi’, resultó ganadora de una prestigiosa competencia culinaria celebrada durante GastroAntep 2026, en Gaziantep, Turquía. La cocinera caribeña se llevó los elogios del jurado gracias a una propuesta gastronómica que rindió homenaje a las fritangueras colombianas.
‘Ajá Chechi’ presentó ante el jurado dos suculentos platos que se robaron las miradas y recibieron elogios: arepa de huevo y kibbeh. “Fue súper bonito, mucha gente comió de lo que hice y le encantó. Al jurado también le encantó. Que viva Colombia y que vivan las fritangueras de Colombia”, expresó la chef, visiblemente conmovida.
Según informó el portal ‘Soy Colombiano en Europa’, la chef, nacida en San Andrés Islas y criada en Montería, compitió con representantes de Líbano, España y Grecia, además de un ganador de MasterChef Turquía. Fue la única mujer participante en la competencia.
“Ganamos mi gente. Nuestra #arepadehuevo o #enpanadadehuevo y el #kibbeh de este lado del mundo contando la historia de mis ancestras árabes y reivindicando el trabajo de las mujeres fritangueras colombianas. Gracias a todas las personas que me aman y creen en mi trabajo que es honesto y con mucha humildad y respeto”, compartió Chechi en sus redes sociales.
Para esta competencia, ‘Ajá Chechi’ apostó por una propuesta gastronómica que fusionó los sabores árabes y caribeños, con arepas de huevo elaboradas con maíz negro, kibbeh y babaganoush. Una combinación con la que mantuvo la esencia de su cocina y rindió homenaje a sus raíces culturales.
La cocina de ‘Ajá Chechi’ enamora en Cartagena
Chechi completa diez años en el mundo culinario. En su cocina, más allá de técnicas o preparaciones elaboradas, hay memoria y emoción. Entiende que cada plato no solo refleja su esencia libre y espontánea, sino también una manera de honrar sus raíces árabes y lo mejor del Caribe colombiano. Lea: Chechi, la cocinera que fusiona sabores árabes y caribeños con su sello rosado
“Mi cocina es la representación de lo ancestral en la actualidad y también del mestizaje. Y además es maximalista”, sostiene.
En su cocina todo se mezcla: los fritos, el color rosa, la memoria familiar y esa herencia que lleva con orgullo y transforma en una forma distinta de entender la comida.
Hoy trabaja como chef independiente en una cocina oculta de su propiedad, ubicada en el Callejón de los Estribos, cerca de la Plaza Santo Domingo, en el Centro Histórico de Cartagena. Allí comparte su día a día con Geo, Marciana y Omer, con quienes no solo tiene en común el amor por la cocina, sino también una relación marcada por la entrega, el compañerismo y la familiaridad.
