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Farándula

Yera, el fenómeno musical samario

El trabajo con Vives se convirtió en un gusto para Yera, es un aprendizaje para no perder, por eso está abierta la puerta para nuevos proyectos.

Yera, el fenómeno musical samario

Yera es parte de ese talento musical que enmarca a Santa Marta, destacándose en solitario y como productor. FOTOS CORTESÍA

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Tan sosegado como talentoso, así se muestra Miguel Ángel Ospino, mejor conocido en el ambiente musical como Yera, creador, junto a otros jóvenes oriundos de Santa Marta, de un ritmo contagioso que se impone en la nueva propuesta urbana.

Yera es uno de los productores colombianos con mayor renombre, una carrera que se robustece con éxitos más que en tiempo de ejercicio, aunque se le deben sumar años si se tiene en cuenta que inició en la industria siendo un niño, con elementos primarios y casi sin saber que a eso que tanto le seducía, se llamaba “producir”.

Demostrar el gusto por la música y los instrumentos fue prácticamente innato en el chico samario, para lo mismo recibió el apoyo irrestricto de su padre, quien siendo un artista empírico, le dio la oportunidad desde niño, así llegó al canto, aunque su mayor interés se reflejaba tras bambalinas, y eso lo llevó a trabajar para muchos artistas en su tierra.

Yera prepara un álbum con todo el material recopilado, y sería el primero de su carrera.

Este proceso hizo crecer su nombre rápidamente como productor, y uno de esos trabajos fue el realizado con el tema “Amigos especiales” de Blindaje 10, que tuvo la fortuna de hacer a los trece años, cuando la palabra “productor” no estaba en su léxico, él solo quería hacer música.

Si bien todo empezó a transitar de la mejor forma, hace un poco más de cuatro años decidió que también se iría a los escenarios a entonar esas melodías, amparado en sus amigos Lalo Ebrath y Skinni Happy, allí, con ellos, estaba la magia que forma Trapical Minds.

Yera afirma que allí empezó su madurez artística y personal, llegando “Borracha”, la canción que definitivamente le cambió la vida y permitió que se mostrara al mundo de manera original, con un género fresco que no se define como reggaetón, tampoco es pop, es una combinación de tantos sabores, por eso definen al colectivo como un “coctel”.

El lenguaje de la música

Hacer música con Lalo y L’Omy, fue muy provechoso para todos, crearon un sonido y se han apoyado en lo que ha continuado. Yera fue tecladista y corista de algunos de sus paisanos, en un proceso que además de escalarlo, se lo ha disfrutado en todas las facetas, incluyendo esas colaboraciones que dejaron temas para la posteridad.

De otra parte, figuras internacionales, como Christian Nodal, De la Ghetto, Juan Magán, Lola Índigo, entre otros, han llenado el curriculum para derivar en credibilidad en la industria, sin embargo, para él, lo más importante es la música que habla por sí misma y lo envuelve.

Yera se mueve en dos vertientes, la del cantante que expone su estilo y la del productor que lleva a otros por el camino del éxito, ante esta complejidad afirma que se vuelve un poco psicólogo y le toca aprender de ese artista para saber cuál es el mensaje que quiere transmitir a través de una canción, ahora, todo cambia cuando el deber es hacer una canción para él, allí hay un reto que intenta superar lo hecho, y en ambos, disfruta al máximo el proceso.

Trapical Minds y Santa Marta, siempre presentes

Un colectivo funciona muy diferente a una banda. En el mismo, cada uno de los integrantes tiene su carrera, sin embargo, no faltan esos momentos especiales para unirse, hacer música, una presentación, e incluso una gira y es cuando aparece ese poder que mueve al proyecto, como sucede con Trapical Minds.

Siendo un atractivo que gusta al público, Yera y sus amigos siguen siendo unidos aun cuando pasen tiempo separados en su aspiración personal, pero la conexión es musical y allí el colabora mucho en lo que a producción se refiere.

Con respecto al lugar más propicio para trabajar, Yera ha decidido volver a su tierra, a su casa, allí están además de su familia, los amigos, y la inspiración que se desprende de ese ambiente de mar y montaña que solo encuentra en Santa Marta y sus alrededores.

“Mamacita”, lo nuevo

Crear es la misión de Yera en su universo musical, y es así como nace una canción que representa un sueño cumplido para él y Lalo Ebrath, quienes siempre persiguieron, en el buen sentido, una colaboración con el gran artista que es Carlos Vives.

Con respecto a “Mamacita”, el tema grabado con ellos, manifiesta que es fruto de un campamento musical de solo samarios, el cual se realizó en 2020 bajo todas las medidas de bioseguridad y con la creatividad a flor de piel.

Una vez grabó la primera maqueta junto a Lalo, decidieron que Carlos Vives debía conocerla, y dejándola “añejar” un poco, la reunión se dio, pero lo mejor fue la aceptación del artista, quien ayudó a consolidar más el tema centrando las ideas y aportando su bagaje cultural. El video se convirtió en un homenaje a las playas de Santa Marta y a esa gran conexión que les ofrece con la tierra.

“Mamacita” también resalta el vallenato, en honor a esos músicos que hacen parte de la cotidianidad en El Rodadero, toda vez que es lo primero que se escucha cuando se va ingresando a esa zona turística aledaña a la ciudad.

Los planes inmediatos de Yera incluyen la preparación de un álbum, que se ajustaría con tanta música que permanece guardada y que no está prevista para lanzarse como sencillos cada ciento tiempo, además de ser un “boleto” para postularse a reconocimientos.

Mientras todo sucede, alista una empresa que pueda atender las necesidades de músicos en Santa Marta, porque allí hay talento que requiere apoyo, y para lo mismo toma como referente lo realizado en Medellín, donde la industria encuentra potencial.

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