Normalizar situaciones que afectan a una persona o comunidad, se ha tornado común, incluso más allá del núcleo donde se pueden experimentar, al punto que esas conductas se vuelven repetitivas y riesgosas.
Lo anterior bien puede hacer referencia a la violencia ejercida a la mujer, un flagelo que crece notoriamente en Cartagena y que se rechaza desde diferentes frentes, pero que aún no ha podido ser controlado.
En este sentido, la Corporación Universitaria Rafael Núñez, en convenio con la Secretaría de Participación y Desarrollo Social de la Alcaldía Mayor de Cartagena, ha creado desde el año 2016 un Centro de Orientación a la Mujer, que surge en el marco de la política pública “Cartageneras en pleno goce de sus derechos”, indica Betty León, Directora del programa de Trabajo Social de la institución de educación.
El Centro, como su nombre lo indica, cumple un proceso de orientación, tanto en la parte psicosocial, como en la jurídica y ofrece sus servicios a la comunidad desde la responsabilidad social universitaria, con un rol claro dentro de la ruta de atención a las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia basada en género, donde los casos más puntuales son originados en la pareja, un tanto sostenido en la cultura patriarcal y machista que impera en esta zona del país.

El proceso
Una vez la mujer llega al Centro de Orientación, empieza la asesoría en la parte psicosocial, que atiende el apoyo emocional, al tiempo que se vincula el segmento jurídico, que la incluye en la ruta de atención a mujeres víctimas, advierte la Directora.
Con esta base, se adelanta el proceso con el resto de instituciones que hacen parte del mismo, pero el Centro continúa llevando un seguimiento de los casos, toda vez que es común la naturalización de la violencia, incluso en las mismas entidades con funcionarios que no cuentan con alta sensibilidad.
De otra parte, el acompañamiento personalizado se encarga de atender las necesidades psicoemocionales de las mujeres, que en la mayoría de los casos quedan apartadas una vez se define la división patrimonial. En concepto de los profesionales, una mujer que ha experimentado una situación de este tipo siempre va a requerir una escucha activa, desde donde pueda expresar sus inquietudes y temores.
En ese orden de ideas, el Centro se ha convertido en un espacio enriquecedor para todas las partes, allí los estudiantes de los programas de Derecho y Trabajo social llevan a cabo sus prácticas, cumpliendo una dupla en atención cuando se hace la recepción de los casos.
La atención se cumple en dos días específicos en el Centro de Orientación. Martes y jueves se han asignado para esa función, sin embargo, si se hace necesario atender fuera de esas jornadas, igualmente se atenderá el o los casos, porque sencillamente la violencia no conoce de horarios.
Los días asignados fueron estipulados teniendo en cuenta que ambos programas, que pertenecen a una misma facultad, coinciden con sus practicantes, y pueden dar curso a los trámites que corresponden a cada uno. Es de aclarar que los estudiantes de Derecho cumplen un papel decisivo en la atención, toda vez que muchas mujeres desconocen que el incumplimiento económico de su pareja es un tipo de violencia, y por tanto la ayuda se direcciona a interponer una demanda por alimentos que garantice un mínimo para los hijos.

Un espacio que brinda seguridad
El Centro de Orientación a la Mujer cuenta con un espacio físico en el Consultorio Jurídico de la Corporación, ubicado en la Calle San Antonio del barrio Getsemaní, un lugar donde el acompañamiento es continuo y efectivo, dándoles la certeza de que se puede resolver el conflicto que las agobia.
“Muchas veces una llamada es suficiente. Hemos visto que las mujeres en este tipo de situaciones se abandonan en su condición de vulneración de derechos y cuando encuentran atención, reaccionan y empiezan a buscar ayuda en profesionales”, indica Betty León.
La dinámica para acceder a estos servicios empieza por la solicitud de acompañamiento ante una situación de violencia basada en género en las instalaciones físicas del Centro, con el ánimo de que allí se le asigne un equipo conformado por docentes y estudiantes que puedan asistirla en el proceso de denuncia, pero también buscar alternativas que le ofrezcan una vida libre de violencia.
El Centro acompaña igualmente al Distrito desde su alianza interinstitucional, para promocionar derechos de las mujeres en los territorios, porque un grueso número de habitantes de Cartagena desconoce los servicios sociales a los que puede tener acceso.

En medio de esas visitas se adelantan campañas con oferta de servicios, y es así como se ha implantado el “Violentómetro”, que mide las situaciones que representan violencia, teniendo en cuenta que se ha naturalizado y un grito no lo perciben como parte de esa intimidación.
“Desde el Trabajo social lo que más se busca es potencializar a la mujer frente a esas situaciones de violencia y/o vulneración de derechos, en este caso también cobija a quienes conviven en su núcleo familiar, es decir, niños y niñas, y ese ejercicio se hace con la adhesión jurídica del programa de Derecho”, agrega Pedro Torres, Asesor del Centro de Orientación a la Mujer.
Según advierte el profesional, existe una situación que se presenta con regularidad y es que muchas mujeres llegan a buscar asesoría para una demanda por alimentación, sin embargo, durante el diálogo se pueden evidenciar que más allá de ese problema de irresponsabilidad, hay un caso de violencia. Lo anterior ratifica que la dupla de programas atiende a fondo esta problemática.
El Centro de Orientación a la Mujer cuenta con la atención de profesores y estudiantes de los últimos semestres en ambos programas. Y quienes están allí procuran que la mujer dimensione su situación, una vez logrado el objetivo, el proceso se hace más fácil, con una postura acorde a sus derechos por parte de la afectada.
Merece aclarar que otros programas de la Corporación se pueden sumar al proceso de la mujer víctima de violencia de género, tal es el caso de Estética y Cosmetología, que hace su aporte en la apariencia física que se ve afectada tras el maltrato, de igual forma quienes han perdido sus piezas dentales pasan por el programa de Odontología y los niños con capacidades especiales que son atendidos por el programa de Licenciatura en educación infantil.
Actualmente son muchas las experiencias que se evidencian en los procesos que asiste el Centro, por lo que se puede afirmar que la capacidad de coordinar con otros programas académicos, permite a la mujer sentir que tiene la universidad a su disposición.
