Cuenta el crítico británico Paul Gravett en su libro sobre cómics que en los últimos años de su vida Pablo Picasso lamentó no haber ilustrado ninguno: las caricaturas y viñetas satíricas habían sido una fuente de inspiración desde su juventud, como reivindica ahora el Museo Picasso de París. También puede leer: Hombre finge su muerte para evitar la cárcel
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