Una ballena de 15 metros de longitud que quedó varada en un banco de arena cercano a la playa de Perth, Australia, falleció el martes por la mañana después de intentar regresar a aguas abiertas.
Apareció inicialmente el sábado, y la interacción de la gente que nadaba cerca de ella, tocándola y tomando selfies, pudo haber contribuido a su estrés. La experta en mamíferos marinos, Kelly Waples, señaló que las ballenas son animales pelágicos y es inusual verlas tan cerca de la costa, por lo que se evidenciaba un estado de salud deteriorado. Recién nacidos, los principales afectados por la guerra en la Franja de Gaza
A pesar de los esfuerzos de las autoridades para trasladarla a aguas más profundas, la ballena no logró sobrevivir.
La interacción humana el sábado pudo haber puesto en peligro a la ballena, que fue encontrada demacrada y varada en un banco de arena el lunes. Las autoridades consideraron la posibilidad de practicar la eutanasia antes de que la ballena muriera por sí misma el martes, pero al final no lo hicieron. Ahora, el Servicio de Parques y Vida Salvaje de Australia Occidental planea trasladar el cadáver de 30 toneladas a un lugar más seguro en el agua, lejos de la playa, que permanece cerrada.
La trágica muerte de la ballena en la playa de Rockingham resalta los riesgos asociados con la interacción humana inapropiada con la vida marina. La imprudencia de las personas que se acercaron, tocaron y tomaron fotografías con la ballena pudo haber contribuido a su estrés y agravado su situación. Este incidente subraya la importancia de educar al público sobre la necesidad de mantener una distancia segura y respetuosa con los animales marinos, especialmente en situaciones en las que su comportamiento indica que podrían estar en peligro.
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