“Anunciamos que por la eternidad pasamos la página negra de la división”, declaró el presidente palestino y jefe del Fatah, Mahmud Abas, durante una ceremonia que marcó la conclusión de un acuerdo de reconciliación entre los palestinos.
Abas también advirtió a Israel, muy hostil a este acuerdo, que tenía que “elegir entre la colonización y la paz”.
El jefe del buró político del movimiento islamista Hamas, Jaled Mechaal, declaró por su parte que “nuestro único combate es contra Israel”, y que el tiempo de los antagonismos y de las violencias que minaron el campo palestino “quedó atrás”.
El último encuentro entre los dos hermanos enemigos data de abril de 2007, unas semanas antes de que el Hamas tomara el control de la franja de Gaza, lo que marcó la ruptura entre los dos movimientos rivales.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, de visita en Londres, denunció un “duro golpe para la paz y una gran victoria para el terrorismo”.
En múltiples ocasiones, Netanyahu afirmó que el acuerdo Fatah-Hamas era una amenaza para el reinicio de conversaciones de paz con Israel, actualmente bloqueadas por la cuestión de la colonización israelí en Cisjordania.
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