El presidente Evo Morales celebró el martes la llegada del Año Nuevo 5519 de la cultura aymara y junto a miles de personas nacionales y extranjeras participó en la madrugada en un ritual indígena que incluye alzar las manos para recibir los primeros rayos del sol.
Morales encabezó el acto en las ruinas de Tiwanaku, a 70 kilómetros al oeste de La Paz, donde junto con chamanes aymaras realizaron ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra) y al Tata Inti (Dios Sol) para después recibir los primeros rayos solares que consideran que ingresan cargados de energía por la “Puerta del Sol”, construcción de piedra que se levanta en la cima de la Piramide de Akapana.
Los tiwanacotas, es un pueblo anterior a los incas.
Morales señaló a los periodistas que pidió “paz, unidad”, para Bolivia en este año nuevo andino.
Al fue invitado el presidente electo de Perú, Ollanta Humala que llegó de visita a tempranas horas del martes a La Paz, pero no asistió, y permaneció en un hotel de La Paz. En sus declaraciones, el presidente Morales dijo que busca “trabajar juntos (con Humala) por Bolivia, Perú y Latinoamérica”.
El 21 de junio, el solsticio del invierno en el hemisferio sur, los aymaras celebran el inicio de su año, que esta vez corresponde al año 5519, que es el resultado de la suma de los 519 años desde la llegada de Cristóbal Colón a América, y los 5.000 años de la nación aymara a la que pertenece Morales. Los aymaras viven en Bolivia, sur de Perú y norte de Chile.
Para los aymaras la fecha también marca un nuevo ciclo agrícola en la región andina.
