“Hoy (ayer) felizmente hemos resuelto la crisis de manera pacífica. Tenemos control absoluto de las instalaciones de El Rodeo 2 y estamos iniciando la fase de requisa para ubicar las armas de fuego”, dijo El Aissami a periodistas.
Un total de “831 internos (están) sanos y salvos y bajo custodia” de las autoridades, que les brindan atención médica y alimentos, agregó.
“Concluyó esta fase de intervención y vamos a empezar la fase de reconstrucción del penal”, afirmó el responsable.
A mediados de junio, efectivos militares y policiales entraron en la cárcel de El Rodeo, situado a 40 km de Caracas, donde se había registrado un violento incidente entre presos.
La violencia registrada desde aquel momento ha dejado una treintena de fallecidos, la mayoría de ellos reclusos, aunque fuentes extraoficiales apuntan que el número de muertos es más elevado. El incidente fue el más sangriento de la última década en una cárcel venezolana.
En un primer momento, el gobierno logró liberar a los reclusos del bloque Rodeo 1, pero cerca de miles de presos de Rodeo 2 se mantuvieron atrincherados hasta ayer.
Según el gobierno, un pequeño grupo, fuertemente armado, mantenía dominado a los demás e impedía que se rindieran.
La posesión de armas por parte de los reclusos de El Rodeo, incluyendo armas de guerra y granadas, forzó además el inicio de una investigación penal a funcionarios civiles y militares.
El sistema penitenciario de Venezuela sufre severos problemas de hacinamiento y violencia. Según cifras oficiales, los penales del país albergan a cerca de 50.000 internos, cuando sólo tienen capacidad para 14.000.
