A la manifestación, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), adhirieron empleados fiscales y de algunas empresas privadas, además de estudiantes y profesores que desde casi tres meses han protagonizado masivas protestas para exigir educación gratuita y de calidad.
Con peticiones que van desde una reforma a la Constitución y un cambio en el Código del Trabajo hasta la rebaja de los impuestos a los combustibles, la manifestación amenaza con convertirse en un reclamo generalizado en contra del gobierno del derechista Sebastián Piñera.
En el inicio de la jornada, manifestantes bloquearon con neumáticos encendidos y palos esquinas importantes de la capital, como varias intersecciones de la avenida Alameda, la principal arteria de Santiago, mientras que en sectores periféricos se impidió la salida de algunos buses arrojándoles piedras.
Ayer, enfrentamientos entre manifestantes y agentes policiales estallaron en al menos tres puntos de la ciudad, donde la policía debió disolver con carros lanzaaguas y gases lacrimógenos a los piquetes que intentaron cortar el tránsito.