El gobierno estadounidense deploró este viernes la muerte “innecesaria” en Cuba del disidente Wilmar Villar, tras 50 días de huelga de hambre.
“El fallecimiento innecesario de Villar resalta la represión permanente del pueblo cubano y los infortunios que encaran los individuos valientes que defienden los derechos universales de todos los cubanos”, aseguró la Casa Blanca mediante un comunicado.
“Los pensamientos y oraciones del Presidente (Barack) Obama están con la esposa, la familia y las amistades de Wilmar Villar, un joven y valiente defensor de los derechos humanos y las libertades fundamentales en Cuba”, indicó el documento.
“Estados Unidos no cesará en su apoyo a la libertad del pueblo cubano”, añadió.
Villar, de 31 años, murió el jueves en un hospital al que fue trasladado a causa de su protesta, que inició tras ser condenado a cuatro años de cárcel en noviembre pasado.
Sus restos eran velados este viernes en el pueblo de Contramaestre, unos 900 km al sureste de La Habana, mientras que la oposición cubana denunciaba varios arrestos de activistas que querían asistir al sepelio.
Esta muerte recuerda “la necesidad de exigir a Cuba” que permita las visitas de la Cruz Roja a sus cárceles y que el régimen castrista rinda cuentas por su política de derechos humanos, afirmó el Departamento de Estado en otra nota de prensa.
Estados Unidos, que no mantiene relaciones diplomáticas con el régimen castrista desde hace más de medio siglo, hizo algunos gestos en los últimos años para facilitar los contactos con el pueblo cubano.
El gobierno de Barack Obama volvió a flexibilizar las condiciones de viaje a la isla y autorizó la venta de equipos de comunicación, al mismo tiempo que volvía a abrir conversaciones directas sobre migración y para reanudar el servicio de correo entre los dos países.
La Casa Blanca prometió que continuarán esas medidas.
Estados Unidos mantiene desde 1962 un embargo comercial contra Cuba que La Habana tilda de bloqueo.
La condena el año pasado de un contratista de una agencia estadounidense, Alan Gross, detenido en diciembre de 2009 tras distribuir material de comunicación en la isla, enfrió de nuevo las relaciones bilaterales.
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