Decenas de familiares de 359 reos muertos en el incendio de una cárcel hondureña se abalanzaron sobre bolsas de cadáveres colocadas en la calle frente a la morgue de Tegucigalpa, desesperados por la lenta entrega de cuerpos, constató un periodista de la AFP. Los parientes de las víctimas rompieron el cerco que mantenía la policía frente a la morgue y se apropiaron de los cuerpos, luego de que técnicos de Medicina Forense sacaron las bolsas a la calle, pero fueron rápidamente disuadidos por los agentes.
En medio de la histeria colectiva, algunos empezaron a abrir las bolsas de los cuerpos en avanzado estado de descomposición. Algunas mujeres se desmayaron.
