En el centro comercial al aire libre “The Grove”, en Los Ángeles, la banda de pop-country Lady Antebellum, ganadora el año pasado de cinco premios Grammy, dio un sorpresivo concierto frente a unas 1.000 personas que paseaban por el lugar y que terminó con el “cumpleaños feliz” para Oreo.
También 80 personas protagonizaron un “flashmob” (una intervención ciudadana supuestamente espontánea) y bailaron con intencional torpeza una coreografía que habían ensayado tres horas en la misma mañana.
La firma Nabisco organizó intervenciones similares en otras seis ciudades del país y festejó el centenario de su galleta estrella también en Shanghai, Arabia Saudita e incluso Venezuela, donde se organizó una gran piñata.
Las Oreo son vendidas en más de 100 países y representan para Kraft -uno de los mayores fabricantes alimenticios del mundo- más de 1.500 millones de dólares al año.
Las primeras Oreo fueron dadas a luz en una fábrica de Nabisco en Nueva York y vendidas en un supermercado en Nueva Jersey.
La galleta penetró hondo en la cultura estadounidense e inspiró libros de cocina e innumerables juguetes. En 2010, Nike sacó un zapato deportivo con la firma de Michael Jordan que, por su diseño blanco y negro, fue apodado Oreo.
Además, entre los negros, durante la lucha por los derechos civiles de los años sesenta, se calificaba despectivamente “Oreo” a una persona negra por fuera pero blanca por dentro.
Y muchos judíos recuerdan con cariño el día en que, en 1998, las Oreo se volvieron “kosher” tras eliminar la grasa de cerdo entre sus ingredientes.
