Después de atravesar el espacio durante día y medio, y horas después de llegar a nuestro planeta, las autoridades no han reportado los problemas que temían en las redes de fluido eléctrico, los sistemas de navegación satelital (GPS) o los vuelos de las aeronaves, especialmente en las regiones del hemisferio norte. Estas y otras tecnologías frecuentemente se ven interrumpidas por las nubes de partículas cargadas de electrones.
Pero la situación todavía puede cambiar a medida que la tormenta sacude el campo magnético planetario afectando las telecomunicaciones, aunque también podría producir coloridas auroras, incluso en zonas más alejadas de los polos.
Los principales indicadores mostraron que esta tormenta es 10 veces más grande que el viento solar que normalmente llega a la Tierra.
La tormenta llegó a la tierra ayer a las 6 de la mañana (1100 GMT), dijo Joe Kunches, un científico de la Agencia Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA por sus siglas en inglés), con sede en Boulder, Colorado. “Nos está golpeando justo en la nariz”, indicó.
Kunches agregó que “no es un suceso terrible, sino interesante”.
Los astrónomos dijeron que el planeta tiene una orientación al norte que es “muy benigna”. Si estuviera más hacia el sur, el fenómeno habría causado más daño a las telecomunicaciones y auroras más grandes.
“No estamos fuera de peligro. Fue un buen comienzo”, dijo Kunches. “Si fuera una red eléctrica estaría feliz hasta ahora”.
La tormenta es parte del ciclo normal de 11 años del Sol, que se supone debe llegar a un pico de tormentas el año próximo.
Las tormentas solares no causan daño a las personas, pero sí alteran la tecnología.
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