Los decretos que flexibilizan regulaciones migratorias en Cuba, firmados por el presidente Raúl Castro, fueron publicados en la Gaceta Oficial.
Desde el 14 de enero, los cubanos solo precisarán su pasaporte para viajar, además de las visas que exijan los países a visitar.
Los mismos decretos establecen que no tendrán derecho a pasaporte presos, procesados por la justicia, deudores del Estado y los que, por razones de defensa y seguridad nacional, las autoridades estimen que no deben ser acreedores de ese documento.
El Gobierno de Estados Unidos saludó la medida. “Esto es consistente con la Declaración Universal de Derechos Humanos, que establece que todos deberían tener el derecho a salir de cualquier país, inclusive el propio, y/o regresar a su propio país, a entrar y salir”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
La bloguera opositora Yoani Sánchez, quien asegura que le fue negado el permiso de salida en 20 ocasiones, comentó en twitter.com/yoanisanchez que “mis amigos dicen que no me haga ilusiones con nueva “Ley Migratoria”... me aclaran que yo estoy en la ‘lista negra’ Pero lo intentaré”.
Otros cubanos, que no entran en esas categorías de impedidos de obtener pasaporte, precisarán permiso de sus jefes para solicitar el pasaporte.
Se trata de militares, profesionales, médicos y deportistas de altos rendimientos, cuyos desempeños resultan “vitales” para el desarrollo del país, en todas las áreas.
“Mientras persistan las políticas (de Estados Unidos) que favorecen el ‘robo de cerebros’, dirigidas a despojarnos de los recursos humanos imprescindibles para el desarrollo económico, social y científico del país, Cuba estará obligada a mantener medidas para defenderse en este frente”, dijo un editorial del diario oficial Granma publicado ayer.
Analistas consultados por AFP consideraron “positiva”, pero insuficiente la reforma, pues deja asuntos pendientes y la aplicación de criterios subjetivos en los casos de disidentes y otros en los que veta el acceso a pasaportes.
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