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Paul Ryan, un joven ultraconservador que aspira a la vicepresidencia de EEUU

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AFP
02 NOV 2012 - 06:47 AM

El legislador Paul Ryan, que se convertirá en el vicepresidente de Estados Unidos si Mitt Romney gana las elecciones del 6 de noviembre, es un joven ambicioso, enérgico y extremadamente conservador, tanto en temas presupuestarios o sociales, como el aborto y el matrimonio homosexual. 
Ryan, de 42 años, quien ha trabajado la mayor parte de su vida adulta en el Congreso estadounidense, a donde llegó con apenas 28 años para representar a su estado natal de Wisconsin (norte), era poco conocido a nivel nacional cuando fue designado en agosto como compañero de fórmula del republicano Romney. 
Como presidente de la importante comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, ha sido un defensor a ultranza de la reducción del gasto público, de recortes en los programas sociales y de una reducción de los impuestos de 20% para todas las personas, incluidos los más ricos. 
En su rol de legislador, fue el autor de un proyecto de privatización de Medicare, el sistema de salud para las personas mayores. 
Ferviente católico, Paul Ryan se opone radicalmente al aborto, aunque recientemente mostró su aceptación en casos limitados, como violación, incesto o peligro para la madre. También rechaza de plano el matrimonio homesexual. 
En cambio, defiende con firmeza el derecho de los propietarios de armas. 
Ryan continúa viviendo en la ciudad donde nació, Janesville, junto a su esposa y sus tres pequeños hijos. Entre sus hobbies se cuentan la caza con arco y el “noodling”: la pesca del bagre con las propias manos. 
Le encanta contar que tuvo que valerse por sí mismo desde joven, a partir de los 16 años, cuando encontró muerto a su padre de una crisis cardiaca. 
Ese evento lo llevó a convertirse en un introvertido y dedicado estudiante. 
Ryan, alto y delgado, es un fanático del deporte, sobre todo de un programa intensivo de ejercicios llamado P90X, que practicaba todas las mañanas en el gimnasio del Capitolio en Washington. 
Como una muestra de su austeridad, Ryan solía dormir en un sofá en su oficina en el Congreso, en vez de alquilar un apartamento en Washington, como estilan los legisladores. 
A partir de su discurso en la convención republicana, ganó una cierta fama de torcer los hechos, luego de que varios organismos que comprueban la veracidad de los discursos detectaron algunas inconsistencias en sus palabras. 
Por ejemplo, todavía es perseguido por una afirmación que hizo de que corrió un maratón en menos de tres horas, un tiempo que sería verdaderamente impresionante...si fuera cierto. El candidato debió retractarse posteriormente.

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