Un alto tribunal guatemalteco emite este viernes sentencia en el histórico juicio por genocidio contra el exdictador Efraín Ríos Montt, que podría convertirse en la primera condena por ese delito en América Latina y una de las pocas en el mundo.
"En este momento se declara solemnemente cerrado el presente debate y se cita a los sujetos procesales para que vengan a las 16H00 locales (22H00 GMT) de hoy (viernes) a esta sala con el objeto de dar a conocer el contenido de la sentencia, en este momento el tribunal se retira a deliberar en sesión secreta", anunció en la mañana la titular del tribunal, Jazmín Barrios.
De traje oscuro, el ex dictador, de 86 años y quien desde hace año y medio está bajo arresto domiciliario, escuchó sin inmutarse el anuncio de la jueza, y luego salió de la sala acompañado de su hija, la exdiputada Zury Ríos, con dos custodios y un guardaespaldas personal.
Barrios fijó la hora después de escuchar al general José Mauricio Rodríguez, antiguo jefe de inteligencia de Ríos Montt y procesado junto al exdictador en el juicio histórico que se lleva a cabo en una sala de la Corte Suprema de Justicia, en el centro histórico de la capital.
"En el debate no se ha mostrado ningún documento donde diga: Mauricio Rodríguez mandó a matar a fulano (...) mandó a quemar una casa (o) hizo esta barrabasada", argumentó el general, al alegar inocencia en la última declaración del juicio.
El jueves, al tomar la palabra por primera vez ante el tribunal, Ríos Montt se declaró inocente: "Nunca he tenido la intención, el propósito de destruir a ninguna etnia nacional (...). No soy genocida", dijo con firmeza, tras argumentar que estaba muy ocupado como jefe de Estado y no tenía control sobre los militares.
UNA ÉPOCA DE HORROR
Los dos generales en retiro son juzgados desde el pasado 19 de marzo por 15 masacres a manos del Ejército de 1.771 indígenas mayas-ixiles en el departamento de Quiché, en el norte del país, durante el régimen de hierro de Ríos Montt entre 1982 y 1983.
Bajo el régimen del general Ríos Montt, quien llegó al poder tras encabezar un golpe de Estado en 1982, el Ejército aplicó la llamada política de "tierra arrasada" sobre poblaciones indígenas, a las que acusaba de colaborar con la guerrilla izquierdista, en el contexto de la Guerra Fría.
Durante el juicio, más de cien sobrevivientes de masacres testificaron en contra de los militares y revelaron atrocidades cometidas en sus lejanas poblaciones.
Con los rostros tapados con mantas tejidas de colores, mujeres indígenas relataron horrores, algunas fueron violadas por decenas de soldados hasta perder el conocimiento.
Otro testigo, Julio Velasco, un niño en la época, aseguró haber visto cómo los militares usaban "la cabeza de una anciana como pelota", en un campamento militar, adonde fue llevado a la fuerza.
El fiscal del caso, Orlando López, pidió 75 años de prisión para Ríos Montt y Rodríguez, aunque la máxima es de 50 años de cárcel, según el Código Penal guatemalteco.
HISTÓRICO Y POLÉMICO
Los abogados defensores consideran que el juicio es ilegal, con el argumento de que se violó el debido proceso, e insisten en que el juicio debe de anularse y volverse a la fase de investigaciones.
Francisco Palomo, uno de los abogados de Ríos Montt, asegura tener "armas legales" para apelar "en caso de que la sentencia anunciada para este viernes en la tarde saliera mal para nosotros".
"Lo mínimo que se espera es una sentencia condenatoria; ya sabemos, eso es obvio, a ese Tribunal entran 100 personas y salen condenadas 101, así de sencillo", manifestó Francisco García, otro de los defensores del exdictador, al acusar al tribunal de total parcialidad.
Las organizaciones de derechos humanos permanecen a la expectativa. "Sí hubo genocidio", reza en letras rojas una enorme manta negra que colocaron activistas en una plaza frente a la Corte.
"Esta sentencia será histórica si el general Ríos Montt es condenado, porque ningún otro jefe de Estado en las Américas y en el mundo ha sido condenado por genocidio tras un juicio ante un tribunal nacional", afirmó Pascal Paradis, director ejecutivo de Abogados Sin Fronteras Canadá (CBSA), quien asiste al juicio en Guatemala, en apoyo a las víctimas.
El juicio ha divido a los guatemaltecos. Unos afirman que en Guatemala hubo violaciones a los derechos pero no genocidio, entre éstos el propio presidente Otto Pérez, un general retirado experto en contrainsurgencia; mientras que otros sostienen que informes de la ONU y la Iglesia documentan la ocurrencia de un genocidio.
El gobierno de facto de Ríos Montt fue el más sangriento de la guerra civil que sufrió el país de 1960 a 1996 y que dejó 200.000 muertos o desaparecidos, según un informe de la ONU.

