Muchos padres usan como castigo el quitarle el celular a sus hijos, pero nunca se les ocurriría que por esta razón tendrían que pasar una noche en la cárcel como le ocurrió a un padre en Estados Unidos.
Ronald Jackson, le confiscó su iPhone 4 a su hija de 12 años, pues la adolescente estaba organizando un ataque contra otra menor. El asunto escaló tan rápidamente que la Policía de Grand Prairie, Texas, llegó a arrestar a Jackson.
Detrás del asunto se encontraba la exesposa de Jackson y madre de la menor, quien ahora es esposa de un miembro de la policía de la mencionada ciudad.
La mujer Michelle Steppe, reclamó que el celular era de ella, pues lo había comprado, y denunció a Jackson por quedarse con propiedad ajena. Sin embargo, Jackson se negó a devolver el celular y su abogado argumentó que era él quien pagaba por los servicios del aparato.
Aún así, Jackson fue acusado por un delito menor, pasó una noche en la cárcel y tuvo que ir a juicio.
La juez que atendió el juicio de Jackson pidió a los jurados que desestimaran el caso pues no había suficientes evidencias. Jackson por su parte anunció que demandará al Departamento de Policía de Grand Prairie por la violación de diversos derechos civiles al actuar de manera personal.
Según recogen varios medios, Jackson ha declarado que planea cortar toda relación con su exesposa y su hija.
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