Un fuerte terremoto de magnitud 6,2 devastó, en la madrugada, varios poblados montañosos del centro de Italia, causando al menos 159 muertos, más de 350 heridos y cientos de desaparecidos, que siguen siendo buscados entre los escombros a casi 24 horas de la catástrofe.
El balance oficial suministrado por el jefe de Protección Civil, Fabrizio Curcio, a la cadena televisiva estatal RaiNews 24, aumenta de hora en hora ya que hay mucha gente atrapada bajo los cúmulos de piedra o desaparecida.
"Es posible que el número de víctimas crezca", advirtió el jefe de gobierno italiano, Mateo Renzi, quien recorrió la zona afectada en las horas de la tarde y prometió ayuda para las familias damnificadas.
Los equipos de socorristas se preparan para a una larga noche de búsqueda, conscientes de que corren contra el reloj para hallar y rescatar con vida a las personas atrapadas bajo los escombros por casi 24 horas.
"El sistema no se detendrá durante la noche" dijo Curcio. Según fuentes de prensa, al menos cien personas siguen sin aparecer y probablemente han quedado sepultadas vivas y unas 2.000 resultan damnificadas.
Entre las víctimas hay muchos niños, así como una familia entera, padre, madre y dos hijos, que por horas los socorristas intentaron salvar. Decenas de bomberos, policías y voluntarios trabajan desde hace horas sin descanso, en las pequeñas localidades de Amatrice y Accumoli, en la región del Lacio, y Arquata del Tronto, en la región de Marcas.
Las tres lucian arrasadas y transformadas en montañas de escombros donde sólamente sobresalian algunas pocas construcciones aún en pie. El terremoto, que se sintió en Roma y Venecia, despertó a la población a las 3:30 hora local, y desde entonces se han registrado cerca de 200 réplicas.
