El Pentágono afirmó este sábado que aún hay “amenazas muy reales” y “muy dinámicas” contra las tropas estadounidenses que permanecen en el aeropuerto de Kabul, donde el jueves hubo un atentado, y anunció que los soldados ya han comenzado a retirarse del país.
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“Las amenazas a nuestras tropas son aún muy reales y muy dinámicas”, afirmó el portavoz del Departamento de Defensa, John Kirby, en una rueda de prensa.
Kirby dijo que el Pentágono está “monitoreando en tiempo real” esas amenazas y está tomando “todas las medidas necesarias” para salvaguardar la seguridad de sus tropas.
Asimismo, el portavoz indicó que el Pentágono ha comenzado a retirar a parte de los 5.000 militares desplegados en el aeropuerto de Kabul, donde están ayudando a ciudadanos estadounidenses y colaboradores afganos a salir del país después de que los talibanes se hicieran con el control de la capital el pasado día 15 de agosto.
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En respuesta a una pregunta de una periodista, Kirby confirmó la salida de las tropas y, usando lenguaje militar, dijo: “Hemos empezado un movimiento retrógrado”.
Kirby rechazó ofrecer detalles exactos sobre el número de soldados que quedan en el aeródromo por motivos de seguridad.
Estados Unidos ya había avisado que usaría los últimos días de su misión en Afganistán para evacuar a sus soldados, en cumplimiento con la fecha límite del 31 de agosto que había fijado el presidente estadounidense, Joe Biden, para la retirada.
Pese a la progresiva evacuación de soldados, Estados Unidos “aún está en control del aeropuerto” y de su seguridad, dijo Kirby en la rueda de prensa.
En la misma comparecencia, el subdirector de Logística del Estado Mayor, el general Hank Taylor, aseguró que las fuerzas estadounidenses operarán el aeropuerto “hasta el final”.
El aeropuerto de Kabul sufrió el jueves un ataque terrorista, que fue reclamado por la rama en Afganistán del Estado Islámico (EI), enemiga acérrima tanto de EE.UU. como de los talibanes.
El ataque dejó, al menos, 170 personas fallecidas y 150 heridas, indicaron a Efe en Kabul fuentes próximas a los talibanes; mientras el Pentágono ha informado de la muerte de 13 soldados estadounidenses y de 18 heridos.
Los restos mortales de los soldados estadounidenses ya están de camino a EE.UU., indicó Kirby.
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Talibanes cierran el aeropuerto
Los talibanes cerraron el sábado el aeropuerto de Kabul a la mayoría de los afganos que esperaban ser evacuados y la mayoría de los países de la OTAN retiraron sus tropas después de dos décadas en Afganistán, poniendo fin a un frenético puente aéreo que los líderes occidentales reconocieron que seguía dejando atrás a muchos de sus ciudadanos y aliados locales.
Las fuerzas de los talibanes estaban ocupando algunas posiciones dentro del aeropuerto, listas para tomar el control pacíficamente mientras las fuerzas estadounidenses partían, dijo el portavoz talibán Zabihullah Mujahid. El Pentágono enfatizó el viernes que los talibanes, que ahora controlan Afganistán, no tenían el control de ninguna operación en el aeropuerto.
Fuera del aeropuerto, los talibanes desplegaron más fuerzas el sábado para evitar que se reunieran grandes multitudes después de un devastador ataque suicida dos días antes.
Se instalaron más retenes en los caminos que conducen al aeropuerto, algunos por combatientes talibanes uniformados y equipados con Humvees y gafas de visión nocturna que les decomisaron a las fuerzas de seguridad afganas. Las áreas donde se habían reunido grandes multitudes durante las últimas dos semanas con la esperanza de huir del país estaban ahora mayormente vacías.
El ataque suicida del jueves, que mató a 169 afganos y 13 soldados estadounidenses, fue obra de la filial afgana del grupo Estado Islámico. Existía la preocupación de que ISIS, que es mucho más radical que los talibanes, pudiera atacar de nuevo.
El ejército de Estados Unidos informó el sábado que mató a un miliciano del Estado Islámico en la madrugada mediante un ataque con drones, luego de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prometiera una represalia rápida.
Un afgano que trabajaba como traductor para el ejército estadounidense dijo que estaba con un grupo de personas con permiso para salir que intentaron llegar al aeropuerto el viernes por la noche. Después de pasar por tres puestos de control, los detuvieron en un cuarto. Siguió una discusión y los talibanes dijeron que los estadounidenses les habían dicho que sólo dejaran pasar a los titulares de pasaportes estadounidenses.
Mientras tanto, los afganos se enfrentan a una nueva crisis económica, pues muchos gobiernos occidentales han negado apoyo al gobierno de los talibanes.
En Kabul, cientos de afganos protestaron el sábado frente a una sucursal bancaria y otros formaron largas filas en los cajeros automáticos.
Entre los manifestantes en el Nuevo Banco de Kabul había muchos funcionarios que exigían su salario, señalando que no lo cobraron durante los últimos tres a seis meses. Aunque las entidades bancarias reabrieron hace tres días, nadie ha podido retirar efectivo. Los cajeros siguen operando con un límite de alrededor de 200 dólares cada 24 horas, lo que contribuye a la formación de largas filas.
Afganistán tiene una fuerte dependencia de la ayuda internacional, que cubría alrededor del 75% del presupuesto del gobierno respaldado por Occidente. El Talibán dijo que quiere mantener una buena relación con la comunidad internacional y prometió un ejecutivo más moderado que en su anterior etapa en el poder, pero muchos afganos son profundamente escépticos.
Por otra parte, la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) advirtió que el empeoramiento de la sequía amenaza al sustento de más de siete millones de personas. Dijo que los afganos también sufren por las consecuencias de la pandemia del coronavirus y del desplazamiento por los recientes combates.
El Talibán ha animado a los afganos a quedarse prometiendo una amnistía incluso a quienes combatieron contra ellos. Además, anunciaron que los vuelos comerciales se reanudarán una vez se complete la retirada de Estados Unidos, pero no está claro si las aerolíneas querrán operar en el país