El Palacio de Buckingham, una enorme edificación que cuenta con 775 habitaciones, era la residencia oficial de la reina Isabel II en Londres. Sin embargo, este no fue el lugar que la despidió.
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La monarca falleció y pasó sus últimos días en el castillo escocés de Balmoral, la morada favorita de su difunto marido Felipe.
El castillo de Balmoral está ubicado en Aberdeenshire, Escocia. Es una propiedad de la familia real británica, comprada en 1852.
¿Porqué es tan importante?
Es un castillo en las Tierras Altas de Escocia, donde la reina compartía desde niña con sus padres y su hermana Margarita.
En este palacio fue donde vivió con su familia real durante la Segunda Guerra Mundial. Allí decidieron resguardar la vida de la monarquía inglesa durante los bombardeos que hicieron los alemanes en la ciudad de Londres.
La reina lo utilizaba como una casa de verano o refugio. En el lugar, cada año recibía las visitas de sus hijos, nietos y bisnietos, salía a cazar, a pasear, a pescar y a hacer picnics.
Isabel II en el castillo de Balmoral, en 1952.

Este castillo tiene 260 kilómetros cuadrados dentro de una inmensa finca de 20.000 hectáreas de terreno.
Es de preferencia para la reina porque es la ‘herencia’ de su familia y fue una muestra de cariño que le recordaba a sus padres.
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