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Milei: ¿por qué un “loco” puede ser el próximo presidente de Argentina?

Javier Milei, quien idolatra a Trump y a Bolsonaro, y quien piensa “dinamitar bancos” y eliminar ministerios “con motosierra”, hoy lidera la contienda presidencial.

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OMAR ANDRÉS CARRASQUILLA LEÓN
18 AGO 2023 - 01:08 PM

Javier Milei, candidato presidencial argentino, admira a Donald Trump y a Jair Bolsonaro, aunque muchos dicen que su discurso es más radical en lo que a ultraderecha se refiere. // Emmanuel Vidal

“Y si se va a caer el parque, que se caiga”. Ese grito tan reconocido en el vallenato, proferido por Silvestre Dangond, en medio de un concierto en Valledupar, parece ser la lógica que explica que hoy, 2023, siglo 21 con cédula, en Argentina un “loco” se proyecte como su próximo presidente. Lea: Donald Trump tiene una semana para entregarse y ser fichado en prisión

Javier Milei, con unas pintorescas patillas como las de Simón Bolívar y con una melena leonina como la que tuvo Silvestre en sus épocas con papada, el pasado domingo 13 de agosto, con un 30 % de los votos, ganó las primarias argentinas. Estos comicios definieron a los candidatos que competirán en la contienda para ser presidente, vicepresidente y por algunos escaños en el Senado y en la Cámara de Diputados.

Javier Gerardo Milei.

El triunfo de Milei, un político ultraderechista y anarcocapitalista, bastante alejado del americanismo de Bolívar, desató una preocupación continental sumamente más seria que la canción El Tao Tao de Dangond, pues sus propuestas, calificadas de incendiarias y disparatadas, encendieron alarmas en Wall Street. La Bolsa de Nueva York reaccionó de forma negativa y el peso argentino se devaluó un 20 por ciento.

En redes sociales, en todo tipo de tertulias intelectuales, desde La Patagonia hasta Madrid, y hasta en el mismo partido de Milei, La Libertad Avanza, sorprendió su victoria electoral. Milei es un político que muchos subestimaron y caricaturizaron, y hoy se proyecta como el próximo inquilino de la Casa Rosada, sede presidencial gaucha.

Poner fin a la salud gratis; prohibición del aborto, aunque la mujer haya sido violada; que los argentinos porten armas al mejor estilo del Viejo Oeste; la negación del cambio climático, como “un discurso de izquierdistas fanáticos”; controlar al periodismo; y que cada quien es libre de pagar por sexo y de vender sus órganos, son parte del menú de propuestas con las que Milei se presenta sin ruborizarse y que a un país no parece preocupar.

Con el 97,39 % de las mesas escrutadas, más de 10 millones de personas votaron por él, superando a Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio), candidata de derecha, y a Sergio Massa (Unión por la Patria), aspirante de izquierda y actual ministro de Economía.

A propósito de ministerios, Javier Milei, si llega a ser presidente, prometió “que encendería una motosierra y eliminaría de un tajo once ministerios” como el de Educación, el de Hacienda, el de la Mujer, el de Salud, el de Igualdad, el de Cultura y el de Ciencia, pues, según su concepto, “son instituciones turras (ruines) que malgastan el erario con burocracia y adoctrinan a la gente”. Se hizo famoso en internet un vídeo en el que despega ministerios de un tablero acrílico. Todo el mundo debe verlo, no se lo puede perder nadie.

A Milei lo apodan ‘el Loco’. Juró romper relaciones con Brasil y China, pues “no hace pactos con ‘comunistas’” y sí con Israel y Estados Unidos. Pondría dinamita en el Banco Central de Argentina para que sus máquinas no emitan más pesos y así dolarizar completamente la economía para combatir la súper inflación. Sí. Si no conocía antes a Milei y llegó a este punto del texto totalmente sorprendido de que esto no sea ficción, una distopía o una mamadera de gallo, pues a continuación unas posibles explicaciones de su irrupción.

“Es la sociedad la que rugió, no el león”

Son muchos los analistas, de un crisol bastante nutrido de disciplinas, que intentan explicar el efecto Milei. Tal vez, quien la sacó del estadio, aunque en Argentina el béisbol es igual de popular que el criquet en Cartagena, fue la socióloga Micaela Cuesta. Ella considera que el triunfo político de Milei se da porque “la gente está rabiosa” luego de años de un estancamiento económico que ha provocado una inflación del 115 % y una pobreza que pronto dormiría en la mitad de los hogares argentinos.

Cuesta considera que ‘el León’ triunfa en un escenario de hartazgo hacia el establecimiento, de partidos tradicionales enfrascados en tensiones internas, de desconfianza ante la corrupción, de polarización, de postpandemia y de un pesimismo que abunda en una juventud desorientada que ha perdido la capacidad de soñar con un país diferente.

El capitalismo, remojado con la política tradicional, al escurrirse en el balde solo dejó un agua turbia en la que muchos argentinos ya no confían. ¿Por qué temerle a un experimento tóxico y pintoresco si la gente siente que ya se tocó fondo? “Antes de romperse uno, que se rompa todo”, expone Micaela Cuesta. Si se va a caer el parque, que se caiga.

Por consiguiente, la que rugió fue la sociedad, crujiente ante la precarización, y no el león que quiere ser el próximo presidente de Argentina. Y aunque esto divierta a los amantes de ver el mundo arder o alimente los análisis posteriores de economistas y politólogos sobre un eventual gobierno, que muchos definen como una mezcla peligrosa resultante de licuar a Donald Trump, a Nayib Bukele y a Jair Bolsonaro con medio galón de gasolina, hay muchos encendiendo alarmas en toda la región. “Cuando todo explote, esperemos que no nos lastimen las esquirlas cuando salten. Una amenaza de la que estarán a salvo los pocos de siempre”, sentencia Cuesta.

Por su parte, desde la economía, exfuncionarios estadounidenses y del Fondo Monetario Internacional advierten lo peligrosas que son las “fórmulas mágicas” como la dolarización de Milei. “Para los problemas del país solo el trabajo duro es la solución”, expone Mark Sobel, quien fue una voz influyente en el Departamento del Tesoro de EE. UU.

A propósito, el analista político Hugo Haime, ante “el miedo y la ira de la gente que puede provocar pérdidas sociales irreparables”, invita a los políticos argentinos a cohesionarse bajo la tesis de que lo desconocido es más riesgoso que lo conocido. A promover certidumbres entre personas que claman por soluciones a sus problemas.

En la mente de Milei

Javier Milei (1070) nació en Buenos Aires y hoy es diputado nacional. Es un economista, político, columnista y docente que lidera la coalición política La Libertad Avanza. Su ideología es la “derecha libertaria”, aunque para muchos es un neofascista ultraconservador; hecho comprobable al ser uno de los firmantes de la ‘Carta de Madrid’, un manifiesto que perfila organizaciones de izquierda en Iberoamérica, creado el 26 de octubre de 2020 por la Fundación Disenso, brazo del partido político de extrema derecha Vox, en España.

Ha criado fama de vulgar y agresivo hacia sus rivales o contra cualquier periodista que lo incomode en una entrevista. Muchos dicen que su talante impulsivo deja a Trump como un sacerdote tan sosegado como el que presenta el Minuto de Dios, en Colombia.

En cuanto a su fascismo, el analista Mauricio Jaramillo lo conecta “con esta nueva derecha radical que está en boga en el mundo que rechaza cualquier visión de derechos humanos que incluya sexuales, reproductivos, sociales y económicos”.

Y concluye: “Estima que cada quien debe ganarse lo que le corresponde en términos de derechos y considera que ‘la justicia social es una aberración’ rechazando la idea de que donde haya una necesidad exista un derecho. Milei constantemente alude a esas teorías fascistas. Junto a él, la figura de Bolsonaro y la muy probable reelección de Bukele se perfila un fascismo latinoamericano inédito, anti derechos y enemigo de las bases del Estado de derecho y del pluralismo. Luego de superar el golpismo militar, esta parece la amenaza más seria y trascendente que enfrentan nuestras democracias”.​

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