Según documentos judiciales, Armando Herrera, de 43 años, y sus cómplices, establecieron empresas en Florida, Texas, Washington y California que utilizaban para “vender y distribuir medicamentos recetados adulterados, principalmente medicamentos contra el VIH”, a proveedores farmacéuticos mayoristas.
Herrera y sus cómplices fabricaron documentación falsa para que pareciera que las drogas fueron adquiridas legítimamente cuando, en realidad, no lo fueron. Lea aquí: Donald Trump, en acto de campaña, dice que quiere comprar un arma
Luego, los proveedores farmacéuticos vendieron los medicamentos a las farmacias, que dispensaron los medicamentos recetados adulterados a pacientes involuntarios.
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Los cargos$>
Herrera se declaró culpable de un cargo de “conspiración para introducir drogas adulteradas y mal etiquetadas en el comercio interestatal”, informó el organismo citado en un comunicado.
Está previsto que sea sentenciado el próximo 21 de diciembre y enfrenta una pena máxima de cinco años de cárcel. Lea aquí: Los datos estremecedores a cuenta del fentanilo en New York
Desde marzo de 2007, el programa de la Sección de Fraude que combate el fraude en la atención médica, compuesto por 15 agencias que operan en 25 distritos federales, ha acusado a más de 5.000 personas que, en conjunto, han facturado a programas federales de atención médica y a aseguradoras privadas más de 24.000 millones de dólares.
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, en colaboración con la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos, están tomando medidas para responsabilizar a los proveedores por su participación en esquemas de fraude en la atención médica, agregó el comunicado.