En respuesta a las alarmantes condiciones climáticas anticipadas para este miércoles, que amenazan con intensificar los incendios forestales, las autoridades australianas han tomado medidas drásticas, evacuando a unas 30.000 personas y ordenando el cierre de numerosas escuelas y centros de cuidado infantil en el estado sureste de Victoria. Lea aquí: Área destruida por incendios forestales en Brasil saltó un 260,5 % en enero
La Oficina de Meteorología de Australia ha emitido advertencias sobre temperaturas que se esperan alcanzar los 40 grados centígrados, junto con ráfagas de viento fuerte que azotarán parte de Victoria. La atención se centra especialmente en el incendio de Bayindeen, ubicado aproximadamente a 170 kilómetros al noroeste de Melbourne, que desde el jueves ha arrasado con cerca de 213 kilómetros cuadrados de terreno, superando en extensión a ciudades como Barcelona.

Localidades como Beaufort, Elmhurst, Amphitheatre, Lexton, Learmonth, y Clunes se encuentran bajo la amenaza de que el fuego se propague hacia ellas. Jarrod Hayse, especialista de la Autoridad Rural de Incendios, expresó su preocupación desde Ballarat, citando “importantes problemas de combustión, meteorológicos y topográficos” en la zona afectada, según informó la cadena ABC de Australia.
El incendio de Bayindeen ya ha destruido al menos seis viviendas y ha causado la muerte de numeroso ganado, con medio millar de bomberos y seis aeronaves desplegadas en un esfuerzo por contener las llamas.
El estado vecino de Australia del Sur también se enfrenta a un riesgo elevado de incendios debido a las condiciones extremas previstas. Lea aquí: Minambiente suspende permisos de quemas controladas
Australia, país especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, experimenta su temporada de incendios durante el verano austral, que abarca desde diciembre hasta marzo. Los devastadores incendios del ‘Verano Negro’ entre 2019 y 2020 resultaron en la muerte de al menos 33 personas, afectaron a 3.000 millones de animales, destruyeron aproximadamente 3.000 viviendas y quemaron unos 180.000 kilómetros cuadrados en Victoria y Nueva Gales del Sur.
