Se cumple un año de conflicto entre Israel y Hamás. Miles de personas se encontraban en Israel hace un año para disfrutar de la vida y celebrar con un concierto los placeres de esta, sin embargo el fatídico 7 de octubre de 2023, no será recordado como una fecha feliz en el mundo. Ese día, a las 6:29 a.m., Hamás realizó el peor ataque que ha vivido Israel en toda su historia. Tras el lanzamiento masivo de cohetes y ataques de miles de milicianos del grupo Hamás, alrededor de 1.200 personas fueron asesinadas y 251 fueron secuestradas (97 siguen retenidas aún).Israel le declaró la guerra a Hamás el mismo 7 de octubre: en estos 365 días han muerto más 41.700 personas y más de 98.000 han resultado heridas.
Karen Daniella Vargas, una economista que ha seguido muy de cerca el conflicto, retrata de manera clara en entrevista con El Universal la situación que se vive en Medio Oriente, a un año de lo que, parece, será una guerra de larga duración. Lea aquí: Muertos en Gaza superan los 40.000: Van casi 10 meses de guerra
Para saber de dónde viene esta guerra, debemos saber el contexto de lo que han vivido en años pasados dichas zonas del Oriente Medio, por lo cual le dejamos aquí dos preguntas clave para que entendamos más sobre sus raíces.
41.870 Es el número de fallecidos desde el 7 de octubre y a 98.000 el de heridos, según el Ministerio de Sanidad del enclave. Hasta día de hoy.

En contexto
El conflicto entre Israel y Palestina tiene raíces en el siglo XIX, con tensiones crecientes debido a la migración judía impulsada por el sionismo y la persecución en Europa. Bajo el mandato Británico, la Declaración Balfour apoyó la creación de un hogar judío en Palestina, lo que agravó las tensiones con la población árabe. Tras el Holocausto, el deseo de establecer un estado judío aumentó, y en 1947 la ONU propuso un plan para dividir el territorio entre judíos y árabes, que los palestinos rechazaron. La proclamación de Israel en 1948 y la guerra árabe-israelí desataron la Nakba (“catástrofe” o “desastre” en dicho idioma, utilizado para designar al éxodo palestino), con el desplazamiento masivo de palestinos, un evento crucial en la historia del conflicto.

¿De dónde viene el conflicto?
En la misma línea de lo que explica la experta, se podría concluir que el conflicto entre Israel y Hamás surge de disputas territoriales y religiosas. Hamás, una organización palestina, rechaza la existencia de Israel y busca liberar Palestina, lo que genera enfrentamientos continuos. Cuando Hamás habla de “liberar a Palestina”, se refiere a liberar los territorios que consideran ocupados por Israel, especialmente Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, buscando establecer un estado palestino.
El 6% de la población de Gaza ha muerto o ha sido herida en un año de bombardeos de Israel contra este territorio palestino, dijo el pasado martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Qué papel juegan las religiones en el conflicto?
Las religiones han jugado un papel clave en el conflicto entre Israel y Palestina, ya que el judaísmo, el islam y, en menor medida, el cristianismo, comparten una profunda conexión espiritual con esta tierra. Para los judíos, Israel es la Tierra Prometida y Jerusalén es su sitio más sagrado, mientras que para los musulmanes, Palestina es también tierra sagrada, hogar de la mezquita Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del islam. Las tensiones se agravan por el control de estos sitios sagrados, especialmente Jerusalén, lo que añade una dimensión espiritual a la disputa territorial y política. Le puede interesar: Israel confirma la muerte del líder militar de Hamás
Las negociaciones se tropiezan
En este año de conflicto muchas han sido los mediadores que han intentando frenar la guerra, pero casi siempre hay una excusa por lado y lado. Israel ha reiterado, a través de su primer ministro, Benjamín Netanyahu, uno de los grandes protagonistas de este conflicto, “que no se detendrá hasta acabar con Hamás”; mientras que este grupo ha solicitado en varias ocasiones “un cese al fuego y el intercambio de rehenes” sin dejar de operar y atacar en suelo de Israel. Esto nos dijo Karen sobre este punto clave de la guerra:
¿Qué quiere cada parte y cómo avanza?
Las negociaciones entre Estados Unidos, Hamás e Israel enfrentan grandes desafíos debido a sus posturas opuestas. Israel, apoyado por Estados Unidos, busca seguridad y reconocimiento, mientras que Hamás rechaza reconocer al Estado de Israel y se niega a ceder en sus demandas históricas. A pesar de los esfuerzos internacionales y la propuesta de la solución de los dos estados, la desconfianza y las posturas extremas han impedido avances significativos. El futuro de las negociaciones dependerá de cambios políticos internos y de la disposición de ambas partes a ceder, con la presión internacional siendo un factor clave.

Las enfermedades también se han disparado en Gaza y en estos meses se han registrado más de un millón de casos de diversas patologías en centros sanitarios del enclave, muchos de los cuales fueron diagnosticados como hepatitis A “por el hacinamiento y los bajos niveles de higiene de los refugios”, según Médicos Sin Fronteras (MSF).
Benjamín Netanyahu y el futuro de la guerra
Si hubo o si hay un gran protagonista en este conflicto es Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, que para muchos es el gran culpable de que la guerra no tenga fin; sin embargo, para otros tantos Metanyahu es un gran defensor de su nación. Más del conflicto: ¿Continuarán las negociaciones entre Hamás e Israel?: Esto se sabe
Netanyahu, primer ministro de Israel durante varios periodos, genera opiniones divididas. Sus partidarios lo ven como un líder pragmático que prioriza la seguridad de Israel, promoviendo la construcción de asentamientos y manteniendo una postura firme frente a Hamás y Hizbulá. Sin embargo, sus críticos lo ven como un obstáculo para la paz, argumentando que sus políticas de expansión en territorios ocupados y su negativa a hacer concesiones en las negociaciones con los palestinos perpetúan el conflicto. Para ellos, Netanyahu prioriza la seguridad a corto plazo sobre una solución pacífica a largo plazo”.
Karen Daniella Vargas

¿Cuál es el futuro del conflicto?
El conflicto seguirá siendo complicado a corto plazo debido a profundas divisiones políticas, territoriales y religiosas, con Israel priorizando su seguridad y los palestinos buscando un estado independiente. La violencia recurrente y la falta de confianza dificultan un acuerdo inmediato. A largo plazo, podrían surgir oportunidades si las dinámicas políticas cambian y hay mayor presión internacional, pero sin concesiones o un cambio de actitud, el conflicto seguirá siendo difícil de resolver.


