El uso de drones para introducir contrabando en las cárceles británicas ha adquirido proporciones alarmantes, según un informe reciente del Inspectorate of Prisons, el organismo encargado de supervisar las condiciones penitenciarias en el Reino Unido. Los drones, que lanzan drogas, armas y teléfonos móviles a los reclusos, han sido calificados como una amenaza creciente para la seguridad nacional, poniendo en riesgo tanto a los internos como a la sociedad en general.
El informe, basado en inspecciones realizadas entre septiembre y octubre de 2024 en las prisiones de Manchester y Long Lartin, destaca una preocupante falta de control sobre el espacio aéreo de estas instalaciones de máxima seguridad. Charlie Taylor, el inspector jefe del servicio, criticó duramente tanto a la policía como al Gobierno británico por permitir que organizaciones criminales utilicen el espacio aéreo sin restricción alguna para abastecer a los presos con contrabando. Te puede interesar: Biden retira a Cuba de la lista de países que promueven el terrorismo
Taylor señaló que las prisiones de alta seguridad, que albergan a algunos de los criminales más peligrosos del país, se han visto afectadas por una “economía ilícita” que incluye no solo drogas y armas, sino también teléfonos móviles, facilitando la proliferación de actividades criminales dentro de las murallas de las cárceles. Además, las redes de protección y los sistemas de videovigilancia, esenciales para garantizar la seguridad, se encuentran obsoletos y sin mantenimiento adecuado.
Uno de los datos más preocupantes del informe es el elevado porcentaje de reclusos que dan positivo en pruebas de drogas. En la prisión de Manchester, el 39% de los internos dio positivo, mientras que en Long Lartin, la mitad de los presos admitió con facilidad el acceso a sustancias ilícitas dentro de la cárcel. Este fenómeno ha incrementado la violencia interna en las prisiones, con un notable aumento en las disputas y las deudas generadas por el consumo de drogas, lo que ha resultado en varias muertes autoinfligidas.
El incremento de la violencia en estas cárceles ha sido especialmente alarmante en Manchester, que, según el informe, se ha convertido en una de las prisiones más violentas del Reino Unido. Desde la última inspección en 2021, se registraron seis muertes autoinfligidas, y una séptima ocurrió poco después de la visita del Inspectorate. Te puede interesar: Video: arrestan a turista tras saltar de un edificio en paracaídas
El informe ha generado un fuerte debate sobre la seguridad en las prisiones del Reino Unido y la necesidad de reforzar tanto las medidas de control aéreo como las estructuras físicas de los centros penitenciarios para prevenir el uso de drones y reducir la violencia dentro de las cárceles.

