El papa continúa estable, sin fiebre y sin necesidad de ventilación mecánica no invasiva en las últimas horas, aunque su cuadro clínico sigue siendo complejo y su pronóstico reservado, informó este domingo la Santa Sede tras 17 días de hospitalización en el hospital Gemelli de Roma.
Último parte médico del papa
Según el informe médico más reciente, el pontífice, de 88 años, solo ha requerido oxigenoterapia de alto flujo y no ha necesitado ventilación mecánica.
Se esperaba que los médicos evaluaran hoy si la crisis respiratoria sufrida el viernes provocó una nueva infección, pero el boletín no menciona ningún detalle al respecto. Lea aquí: Este fue el mensaje que mandó el papa Francisco desde el hospital
No obstante, el informe destaca que el papa no tiene fiebre, lo cual es un buen indicador, aunque dada la complejidad de su estado, su pronóstico sigue siendo reservado.

Este domingo, Francisco participó en la Santa Misa junto al personal que lo atiende y luego alternó descanso con oración.
Así ha evolucionado el papa Francisco
Francisco fue hospitalizado el 14 de febrero por una bronquitis con infección polimicrobiana, la cual derivó en una neumonía bilateral.
Fuentes vaticanas informaron que el papa desayunó, tomó café y leyó algunos periódicos, como suele hacer habitualmente, mientras continúa con su tratamiento. Además, pasó una noche tranquila y descansó.
Durante el día, recibió la visita del secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y del sustituto de la Secretaría de Estado, Edgar Peña Parra.

La crisis respiratoria del papa Francisco
El parte del sábado indicaba que el papa estaba respondiendo bien al tratamiento con ventilación mecánica no invasiva y oxigenoterapia, después de la crisis respiratoria sufrida el viernes, causada por un broncoespasmo (contracción de los conductos bronquiales). Le puede interesar: Así fue la noche del Papa Francisco tras la crisis de broncoespasmo
Dicho episodio provocó un deterioro repentino de su estado y estuvo acompañado de vómitos por inhalación, lo que llevó a alternar la oxigenoterapia con la ventilación mecánica. Sin embargo, este domingo ya no la ha necesitado.
Asimismo, el papa no presenta leucocitosis (aumento de glóbulos blancos), lo que sugiere que no hay nuevas infecciones, uno de los mayores riesgos tras el broncoespasmo por la inhalación de fluidos gástricos.

