En medio de la escalada de tensión entre Estados Unidos y Venezuela, el presidente Donald Trump confirmó que su país llevó a cabo un ataque a gran escala contra territorio venezolano y contra el presidente Nicolás Maduro, quien fue capturado y sacado del país por vía aérea.
Más de tres décadas después, y nuevamente bajo el liderazgo de un presidente republicano, Estados Unidos volvió a intervenir militarmente para poner fin a una dictadura en América Latina, como lo hizo el Ejército estadounidense entre diciembre de 1989 y enero de 1990 en Panamá, con el objetivo de capturar al dictador Manuel Antonio Noriega y llevarlo a Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico. Lea: Petro afirma que un misil cayó en región fronteriza entre Colombia y Venezuela
Un 3 de enero de 1990: el operativo que puso fin al régimen de Noriega
La invasión estadounidense de Panamá se desarrolló entre el 20 de diciembre de 1989 y el 31 de enero de 1990, durante el mandato del presidente George H. W. Bush.
Las operaciones militares se concentraron principalmente en las ciudades de Panamá y Colón, luego de que el régimen de Noriega declarara el estado de guerra contra Estados Unidos el 15 de diciembre de ese mismo año.
El operativo concluyó con la rendición de Noriega a finales de enero de 1990, la disolución de las Fuerzas de Defensa de Panamá (FDP) y la posesión del presidente electo Guillermo Endara, quien había ganado las elecciones.
El propósito declarado de la intervención fue derrocar al gobernante panameño, buscado por por delitos relacionados con el crimen organizado y el tráfico de drogas.
Noriega, de aliado estratégico a enemigo
Manuel Noriega había sido durante años un colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), pero consolidó su poder como dictador de facto a comienzos de la década de 1980. A mediados de esa misma década, las relaciones con Washington comenzaron a deteriorarse tras el asesinato del opositor Hugo Spadafora y la destitución del presidente Nicolás Ardito Barletta.
Con el tiempo, salieron a la luz sus vínculos con redes criminales y otras agencias de espionaje. En 1988, grandes jurados federales de Estados Unidos lo acusaron formalmente por múltiples cargos relacionados con el narcotráfico. Los intentos diplomáticos por lograr su renuncia, iniciados durante la presidencia de Ronald Reagan, fracasaron.
En 1989, Noriega anuló los resultados de las elecciones generales ganadas por Guillermo Endara, lo que precipitó la ruptura definitiva con Washington.
El detonante de la invasión
Tras la muerte de un oficial de la Marina de Estados Unidos en un control de carretera de las Fuerzas de Defensa de Panamá, Bush autorizó la ejecución del plan de invasión.
La operación marcó un punto de inflexión en la política exterior estadounidense hacia la región y se convirtió en uno de los antecedentes más citados cuando Washington decide recurrir a la fuerza militar para derrocar gobiernos considerados dictaduras.
Venezuela, un nuevo capítulo
Treinta y cinco años después, la captura de Nicolás Maduro tras un ataque militar a gran escala vuelve a colocar a Estados Unidos en el centro del debate sobre la intervención armada como mecanismo para poner fin a regímenes autoritarios en América Latina. Las comparaciones con Panamá no son fortuitas: ambas operaciones se produjeron bajo presidentes republicanos, ambas tuvieron como objetivo a líderes acusados de crímenes graves y ambas buscaron un desenlace rápido mediante una acción militar directa.
Sin embargo, el contexto regional, el impacto geopolítico y las consecuencias de la intervención en Venezuela abren un escenario mucho más complejo, cuyas repercusiones aún están por medirse.

